Y después, como si cada
semana no le hubiera dejado más opción, antídoto contra la verdadera oscuridad
de los domingos, bajaba la escalera hasta la recepción para esperar su
llamada: ¿puedo verte ahora? Si quieres, sí. Siempre sí. Y aparecía despeinado,
cubierto de lluvia en la puerta, los bajos llenos de barro, su cuerpo estático como un vampiro que no puede entrar hasta que el anfitrión se da por
vencido y se entrega al mal. Y escribían versos muy pobres, migajas de palabras
eléctricas sobre la gran moqueta europea. Hasta que un día se rompieron en dos.
20/12/12
29/11/12
buscando a M.L. I
Me bajo en Sarrià y enseguida veo apuntalar el frío de la mañana la torre del Col.legi Sant Ignaci. Es tal y como M. lo ha descrito: enorme. En realidad, no parece un colegio. Sobre todo, dentro de su capilla, no parece un colegio. La construcción tiene bastante más gracia que la catedral de Madrid, por ejemplo. Da mucho miedo imaginarse allí una sotana, dentro de ese confesionario, preguntando a un chaval de hace 80 años si se toca o no se toca. El eco del griterío infantil me agarra a la realidad. Hago algunas fotografías de estrangis en lo oscuro. Memorizo los rosetones. Paseo por los pabellones, la lluvia fuera, entre las orlas que parten de 1940. Es una pena porque mi alumno favorito salió de allá en 1931 y no aparece su fotografía. Luego la guerra, el incendio y todo lo demás.
No encuentro, ya fuera del colegio, el cauce seco de la Riereta (si alguien sabe, por favor, comente) donde sé que a M. le gustaba ir a pensar. Él es así, pensador. Me encuentro a un par de vecinas rubias-sarrià, que me hablan de los Margenat, del francés de la casa verde, de las cuatro generaciones que han vivido en ese palacete. Fotografío todas los edificios, pero sigo sin encontrar el rastro de Miguel. Pienso en la descripción: jardín, dos columnas, terraza, una buhardilla.
Bajo por el carrer Major de Sarriá, es bonito, desconchado y burgués. En la plaza, imagino los furgones de la policía bloqueando la calle en los convulsos años 30, las banderolas, los gritos de "visca em Macià", "mori em Cambó", "visca Catalunya lliure" aquel 15 de abril de 1931; banderas rojas y negras por el Paseo de la Bonanova sobre La Internacional.
Despierto de la siesta cuando ya es de noche sobre el Raval y vamos a Sant Andreu. Espero a Clara en una cafetería reordenando los recuerdos ajenos. Luego entro a su clase de baile y no diré nada de la fauna que allá vi... porque eso sería un flash forward muy kitsch.
Les recomiendo mucho este video de cómo se proclamó la II República en Barcelona y en Madrid. Aguanten al noticiario por favor (minuto1,20) Qué felices éramos. Qué poquito duró.
| Col.legi Sant Ignaci |
No encuentro, ya fuera del colegio, el cauce seco de la Riereta (si alguien sabe, por favor, comente) donde sé que a M. le gustaba ir a pensar. Él es así, pensador. Me encuentro a un par de vecinas rubias-sarrià, que me hablan de los Margenat, del francés de la casa verde, de las cuatro generaciones que han vivido en ese palacete. Fotografío todas los edificios, pero sigo sin encontrar el rastro de Miguel. Pienso en la descripción: jardín, dos columnas, terraza, una buhardilla.
![]() |
| Casa en Sarrià |
Bajo por el carrer Major de Sarriá, es bonito, desconchado y burgués. En la plaza, imagino los furgones de la policía bloqueando la calle en los convulsos años 30, las banderolas, los gritos de "visca em Macià", "mori em Cambó", "visca Catalunya lliure" aquel 15 de abril de 1931; banderas rojas y negras por el Paseo de la Bonanova sobre La Internacional.
| Placita en Sarrià |
Despierto de la siesta cuando ya es de noche sobre el Raval y vamos a Sant Andreu. Espero a Clara en una cafetería reordenando los recuerdos ajenos. Luego entro a su clase de baile y no diré nada de la fauna que allá vi... porque eso sería un flash forward muy kitsch.
Les recomiendo mucho este video de cómo se proclamó la II República en Barcelona y en Madrid. Aguanten al noticiario por favor (minuto1,20) Qué felices éramos. Qué poquito duró.
27/11/12
17/10/12
Al llegar a mi casa he mirado muy de cerca el
altarcito de muertos que hay en la estantería de los libros. Como si en vez de
catrinas de papel maché, dentro, tuviera peces. Frida semisonríe detrás de
diminutas filigranas. Sonríe pero no respira. He pensado en hacerme mi propio
altar. Para que la que soy ahora pueda hacer su ofrenda a la que yo era.
2/10/12
Si alguna vez fueras ciudad
Una de las cartas más hermosas que he leído:
Cualquier aeropuerto me sigue recordando un aeropuerto lejano, al que fui a esperarte aun sabiendo que no vendrías.
Cualquier calle decrépita en cualquier lugar del mundo siempre me parece una calle de Lisboa, la ciudad que tú serías si alguna vez fueras ciudad.
Como también serías África si fueras continente, y ciertos cielos altos y transparentes si fueses cielo, y la raya perfecta que separa los océanos en El Cabo, y la melodía de los ciegos con túnicas blancas en Manika Street. Y serías los golpes de mar embravecido sobre un ventanal en Simon’s Town, y las viñas de Constanza, y el vino suave que le gustaba a Napoleón, y un pequeño hotel con bañera antigua y teléfono, también antiguo, desde el que hablaba contigo.
Y serías la ciudad oliendo a jacarandas –continuó Julia, mientras seguían allí paradas-, y una balaustrada de piedra frente al mar, y las flores de los sellos de Sao Tomé, y los libros de Fowles. Y las cartas que mandabas y recibías, y las palabras que había en esas cartas, y la silueta lejana que se adivinaba en ellas. Serías todo lo que fueron aquellos años y los años que siguieron, como si, extrañamente fieles el uno al otro, en realidad no hubieras faltado en el aeropuerto en que te esperé, ni en las calles decrépitas por las que me hubiera gustado pasear contigo de la mano. Ni en aquel hotel.
Como si no hubieras dejado de ver los cielos que yo vi, ni los paisajes que ahora como un sueño, ni de leer los libros en los que vagamente te buscaba. Como si esto de hoy hubiera sido lo de siempre, y tus recuerdos mis recuerdos, y esta carta no una carta de nostalgia radiante aunque inservible, sino un simple y feliz recuento de nuestra vida.
Carta que aparece fragmentada en el relato Si alguna vez fueras ciudad, de Berta Vías Mahou, en su libro Ladera norte.
Acantilado, 2001
27/9/12
tengo un sueño clandestino para ti
Fue hace muchos años. En un hotel de la avenida 3. Tras una noche de mucha confusión política. Entrevisté a Francisco Barrios, Mastuerzo, cantante de Botellita de Jerez. Su canción, Prohibido, fue un himno para mi en aquellos tiempos. Y, en estos, viene muy bien volverla a escuchar.
Se la dedico en forma de abrazo desde este escenario virtual a mi amigo Héctor, a quien el otoño ha puesto a prueba.
Se la dedico en forma de abrazo desde este escenario virtual a mi amigo Héctor, a quien el otoño ha puesto a prueba.
18/9/12
13/9/12
c a s a
Abierta la ventana, remuevo las hojas de la hierbabuena para que él pueda sentir lo fresco desde la habitación. Me he colgado de la visión que admiró el amigo la noche del mezcal. He afilado mis dedos -estas palabras bien puestas- y he pensado:
¿Se puede escribir sobre una obsesión?
¿Puede y quiere uno contar lo que de verdad (ahí-dentro-donde-nadie) le importa?
Y no lo creo.
Así como la felicidad o el amor.
7/9/12
retrovisor
Lee los versos de Julio Cortázar, mastícalos con rabia inmerecida, todo lo que no se dice.Y ahora escribe, de frente, si el
ritmo sincopado del jazz. No se lo pido al mundo, te lo digo a ti, media vuelta
oscura, a ti que has sido un “fuiste” en todos los sentidos. A ti que escondes
viento.
A ti que tan tarde preguntas por lo que nadie recuerda.
No te voy a
cansar con más poemas.
Digamos que te dije
nubes, tijeras, barriletes, lápices,
y acaso alguna vez
te sonreíste.
Digamos que te dije
nubes, tijeras, barriletes, lápices,
y acaso alguna vez
te sonreíste.
J.C.
El domingo, algunos fantasmas del buque leeremos a Cortázar en casa, si
alguien gusta + mezcal, claro.
Se admiten viandas.
4/9/12
esto es
Atravieso el bostezo de Madrid en un taxi. Un rumor de café, vapor de sol talón de zapato. Corsé y andamio. Nadie sabe si sandalias o abrigo. En alguna coordenada de estas calles debe haber un gobierno, con sus ministros y sus carteras, una exposición de surrealismo, un paquete de vacaciones destrozado, tu ausencia como un recorte de sombra. También habrá un desahucio. Le he robado el bolígrafo con que escribo a un apuesto paparazzi (a mi gusto, claro). Está tumbado camisa blanca en el sofá de una sala vip de televisión, donde se habla del pescado de Tarifa con la misma liviandad que se habla de Bretón, ratito sí, ratito no. También le miro el estómago, tiene el sol del estrecho allí dormido. Yo no desgasto mi saliva con nadie. Una señora, coleta-bata-bolsocruzado grita porque nadie la dejó hablar de la secta que abdujo a su hermana y la largan. Largan todo lo que no vende más que dos niños quemados por un padre psicópata. Estrujan el trapo. Caen mierda y millones. Se va desairada la supuesta víctima de una supuesta vidente supuestamente muerta en un pueblo cercano a esta ciudad, donde una vez hubo un gobierno equis, te acuerdas, donde seguro está habiendo un desahucio.
2/9/12
confiada
En una tarde de pasos calientes e impuesto silencio, me
lancé al Caribe como quien entra en el Mediterráneo, decidida y pez. Y fue ese
mar de siete azules quien me recordó que al agua se entra despacio, con permiso
y sin confianza. Me arrancó hasta su orilla y allí me dejó despeinada.
Le puso nombre a la sensación que tuve durante todo el
viaje.
1/9/12
Lejos
No todo el mundo sabe que a Veracruz y a sus playas lejanas no pienso en la vida nunca volver. Fui feliz allí, el mes pasado, en noche de luna llena, en Los Portales, ni antes ni después de esa noche, en el último mes de julio de mi juventud. Pero no pienso en la vida nunca volver, pues sé muy bien que la nostalgia de un lugar sólo enriquece mientras se conserva como nostalgia, pero su recuperación significa la muerte.
Enrique Vila-Matas
Lejos de Veracruz
Roca partida
30/8/12
En Madrid no hay pelícanos, hay palomas. No están ni Lucas,
ni Ron, está Valentín. No hay playa Paraíso, en la calle Norte está la sauna
Paraíso. No se come tortilla, hay el pan de cada día. No existe la chelería,
pero en Casa Candi también se canta a pleno pulmón ‘Quiero abrazarte tanto’. No
se sube a los escenarios, se baja al metro. En Madrid se mira de frente, se
coge todo, se abraza con fuerza. A Madrid se vuelve, no se quiere volver. Su
cielo es azul y seco, la piel se aclara, los moscos mueren. En Madrid no vivo
en Chapultepec, ni en la Avenida 21, sino en Noviciado. No se dice Tlacotalpan,
Papaloapan, Citalpetelt, Cuitlahuac. No sé de dónde viene la palabra Madrid,
pero México significa ombligo de la Luna. Aquí no se toman botellas, se libran
batallas. Hay cócteles a ocho euros que nunca son de camarón. No llega ni pasa
el huracán. En Madrid, ironía, en México, albur. Asfalto, amor y verdad. Arena,
tequila y volcán.
A Madrid le falta surrealismo, mística y apasionamiento.
A
México le sobra imprecisión, caos e intensidad.
Reinsertándome. Corrigiéndome.
16/8/12
Día 15: Quintana Roo (ayer)
Ha empezado el viaje.
El cuaderno es pequeño. Bestial
naturaleza
para quemar palabras.
Apagaste la luz
sobre tu puerta, volviste a la guarida
donde el pan y la leche.
Yo he manchado mis manos
de animales. He juntado las huellas,
deseado el tobillo
de un turista, enrojecer
su omoplato.
Noche bajo la noche.
Isla contra la fiera.
Brujula verde, niño sin cuna:
si ya he mordido tanto,
¿por qué
no llego al hueso?
El cuaderno es pequeño. Bestial
naturaleza
para quemar palabras.
Apagaste la luz
sobre tu puerta, volviste a la guarida
donde el pan y la leche.
Yo he manchado mis manos
de animales. He juntado las huellas,
deseado el tobillo
de un turista, enrojecer
su omoplato.
Noche bajo la noche.
Isla contra la fiera.
Brujula verde, niño sin cuna:
si ya he mordido tanto,
¿por qué
no llego al hueso?
12/8/12
9/8/12
día 9: vaguedad
Escribiendo unas breves biografías para Habla con eñe, me encuentro con Juan Bosch. Dejo un fragmento. Me quedan tres días antes de volar, otra vez, a México. Y la despegada va siendo urgente.
Antes de irme a dormir, abrí un cajón de la mesilla, y amarillento como ya pueden ser mis libros viejos, aparece Para nacer he nacido. Leído hace años, en 1996, parece. Abandonado. Y tiene que ser Neruda quien me de la bofetada. Maldito el poeta, siempre tan oportuno. Interesante es leer el 'Yo acuso', discurso pronunciado en el Senado de la República de Chile, el 6 de enero de 1948.
Dice Neruda, y uno no puede dejar de sentirle inocente, respondiendo a una encuesta en otro de los textos.
La carretera está muerta. Nadie ni nada la resucitará. Larga, infinitamente larga, ni en la piel gris se le ve vida. El sol la mató; el sol de acero, de tan candente al rojo, un rojo que se hizo blanco. Tornose luego transparente el acero blanco, y sigue ahí, sobre el lomo de la carretera.Ayer dibujamos un largo fragmento del perfil sur de la costa. Paseamos también por Algeciras, con su puerta abierta siempre al estrecho, vigía.
Antes de irme a dormir, abrí un cajón de la mesilla, y amarillento como ya pueden ser mis libros viejos, aparece Para nacer he nacido. Leído hace años, en 1996, parece. Abandonado. Y tiene que ser Neruda quien me de la bofetada. Maldito el poeta, siempre tan oportuno. Interesante es leer el 'Yo acuso', discurso pronunciado en el Senado de la República de Chile, el 6 de enero de 1948.
Dice Neruda, y uno no puede dejar de sentirle inocente, respondiendo a una encuesta en otro de los textos.
Si esta pregunta me saliera al paso en un callejón oscuro me llevaría un susto de padre y señor mío. Porque, ¿qué sé yo del año 2000? De lo que estoy seguro es de que no se celebrará el funeral de la poesía en el próximo siglo. En cada época han dado por muerta a la poesía, pero ésta se ha demostrado vitalicia, resucita con gran intensidad, parece ser eterna. La poesía acompañó a los agonizantes y restañó los dolores, condujo a las victorias, acompañó a los solitarios, fue quemante como el fuego, ligera y fresca como la nieve, tuvo manos, dedos y puños, tuvo brotes como la primavera; echó raíces en el corazón del hombre"
5/8/12
3/8/12
día 3: leer de viaje: miedo
"No era miedo. Pero se parecía tanto al miedo; tenía
relámpagos de lucidez y golpes de corazón como los de la oscuridad, angustias
iguales a las de las horas en las que Mamá debería estar en casa y no había
vuelto aún, pero era también distinto; independiente, miedo de sentirse mayor
que la dejaba un poco seria porque ahí había formas, olores, densidades nunca
probados. No la habría asustado que la abandonaran sola en mitad de la calle y
sin embargo sí la asustó aquella noche sentir el peso de su edad".
Andrés Barba
1/8/12
día 1 de agosto: hola vida
La edad contemporánea comenzó en 1789, con la Revolución
Industrial, y terminó con la caída del Muro de Berlín, en 1989. Supongo que la
nuestra, no representa más que una época absurda y futurible, que una vez fue
probable. Porque después de lo contemporáneo, no puede haber nada.
O, no seamos más pesimistas de lo obligado, no puede tener nombre.
Es 1 de agosto.
Comienzan mis vacaciones.
Justamente a esta
hora, cumplo mis 31 años en este mundo.
Y estas son mis ventanas interiores.
21/7/12
puerto escondido
¿Existe un nombre, acaso, más evocador
que
Puerto Escondido?
Pronúncialo.
Alli estuvimos una vez.
Fue al principio de los tiempos. Condujimos el bocho alquilado por
la sierra hasta San Juan. Las luces dejaron de atravesar la tormenta. Un par de
días en aquella playa. Zipolite. Carrizalillo. El hostal donde años después nos
hospedamos. Eran tiempos de paz. De futuro. De entonces es esta foto. Nunca llegué
a ver la que me tomó Samuel.
Playa de Puerto Escondido. Samuel fotografiando a Aroa. Agosto de 2005
Volvimos atravesando el istmo de Tehuantepec durante la que fue la
noche más larga de mi vida. Llovía sin parar. Los esqueléticos limpiaparabrisas
no daban abasto entre la oscura humedad. Cuando llegamos a casa, ya de día, una
amiga había atravesado el océano y dormía en mi colchón sobre el suelo.
Después llegó todo lo demás.
Quién sabe si este verano. Al fin. Después de tanta mierda.
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