رسم الخرائط
Estos días, a raíz de la presentación de vuestro libro he pensado que quizás el poeta y las palabras tengan una relación similar a la del niño con el aprendizaje del lenguaje.
Primero descubre las palabras, su fuerza, su sonoridad, sus significados.
Después empieza a ser consciente de que puede expresar sus emociones y sentimientos con ellas.
En una tercera etapa, asciende un peldaño y consigue provocar emociones y sentimientos en los demás.
El paso trascendental se da cuando además de lo anterior es capaz de formular con palabras ideas propias, creaciones originales, razonamientos, teorías, explicaciones. Comienza la gran labor: descifrar signos y establecer una cartografía primitiva.
Pero la última puerta que ha de atravesar es el gran descubrimiento: las palabras pueden curar el cuerpo y el alma.
والشعر
Me gusta mucho que los llame cartógrafos. Es una palabra llena de viaje y búsqueda.
Para mí, la poesía es algo natural (y con esto no quiero decir ni mucho menos que lo lleve dentro o nada sobre dones ni talentos, prefiero pensarme alegre aprendiz de artesano para siempre) sobre lo que me cuesta escribir teoría. Como cuando uno respira y piensa a la vez cómo lo hace. Al menos, yo, me angustio con el aire. No sabría explicar el ritmo con que inspiro, ni cuando decido que necesito más.
Para mí, la poesía es algo natural (y con esto no quiero decir ni mucho menos que lo lleve dentro o nada sobre dones ni talentos, prefiero pensarme alegre aprendiz de artesano para siempre) sobre lo que me cuesta escribir teoría. Como cuando uno respira y piensa a la vez cómo lo hace. Al menos, yo, me angustio con el aire. No sabría explicar el ritmo con que inspiro, ni cuando decido que necesito más.
Solamente puedo explicar cómo llega a mí de pronto esa necesidad. Hay una imagen, una situación, algo que me sucede normalmente en los sitios menos propicios y poéticos que se me empieza a revelar con verso (porque los reconozco así cuando llegan). Entonces, tengo que cerrar los ojos y salirme de ahí, sustraerme y arrancarle de cuajo cuatro palabras, casi siempre con poca suerte. Cuando eso sucede, me siento aquí y las ordeno sin premeditación y con poca corrección y las escucho y ellas son las que dicen hasta aquí o dicen, con todo el dolor, deshazte de nosotras.
Si le soy sincera, la escritura de alguno de los poemas de ese libro nuevo al que no he vuelto por pudor, me sacaron una lágrima al terminar. Pienso que a todos nos mueven las mismas cosas, que en nuestros ratos solitarios podemos llegar a pensar las mismas bondades o barbaridades, sentir muy parecido. Cuando leo un poema, o cualquier otra cosa, incluso una crónica y alguien nombra, por primera vez, algo que yo reconozco pero que no había sabido ponerle nombre, sé que ahí han apuntado bien, que la palabra es un pequeño dardo que te para en la lectura y te hace decir: eso era o eso podría haberlo dicho yo.
الشعور
Habláis de metáforas sencillas. Os diré algo que creo elaborado tras años de escritura. Si somos poetas, no hacemos metáforas. La metáfora es, en realidad, nuestra propia existencia. Toda la vida es una composición de signos que hay que descifrar. Los poetas, los cartógrafos, hacen contrametáforas, descifran los signos y los traducen a sensaciones proféticas. Vos sois especialista.
طلاق النار
Tampoco me gusta lo críptico en la poesía. Aunque debo decirle que uno de los libros con los que más recuerdo haber disfrutado era muy hermético. Aunque hay cierto hermetismo bien calculado en el que uno entra sin esfuerzo y, entonces, no puede abandonar. Entra en el imaginario del poeta.
Pero sí creo en esa labor de decodificación. Nos han enseñado a pensar rápido, a sacar conclusiones y encontrar soluciones y, por el camino, perdemos lo esencial (esto pasa a diario), nos perdemos ese verso que estaba suspendido delante de nuestros ojos.
"Busco el sello final con lo más hermoso
y estar a salvo el día de mañana del calor del fuego y de una llama"
(lo rescaté de El Diwan)