24/3/10

casavieja

Ahora pienso en los dos días que pasé junto a ellas. El bosque lleno de vapor, nuestras caras reflejadas en la laguna. El hombre relata a la mujer por teléfono el pulso de las estrellas sureñas. No existe el tiempo. Dentro de la casa, periódicamente, se descorcha una botella de vino, el horno avisa, suena una carcajada, una piña se quiebra, alguien comienza a estar dormido. Salgo a la terraza alta y el sonido del musgo pegándose a la piedra me contagia. Escucho la respiración de la noche en mis manos.

Al otro lado de esas montañas tú vives contenido en tu cuerpo. No quiero llamarte, sino recrearte dentro. Blandir los ojos hacia el valle oscuro.

Pero hoy todo el día será miércoles. El azúcar de mi café se llama Veracruz. Poco me queda ya más que el nombre de aquellos cañaverales violentos y verdes al sol.

23/3/10

Exposición de El Fotógrafo

El Fotógrafo David Ruiz
(el que ahora ve una serie de tiros de la segunda guerra mundial

aquí al lado tumbado

y pareciera que nunca hizo <click>)

presenta su primera exposición de fotografías.

Se inaugura el próximo viernes,

día 26 de marzo

en nuestro querido Ladrón de tinta

calle Noviciado, 2

(al ladito de casa)

Han quedado preciosas

y para muestra

un botón.

O mil.

Se servirá vino a los asistentes.

(Tradición de la casa)
Pincha en la imagen y date un paseo por Panopticon

9/3/10

Los cuadros de Rebeca en Nanai

.
Rebeca Le Rumeur trajo del norte
el mar
detenido en unos cuadros.

Si quieres verlos, este jueves, 11 de marzo, se inaugurará la exposición
Del azul
en Nanai,
calle Barco, 26.
.
Quien quiera pasar, a partir de las 21.00 h,
podrá escuchar la guitarra de Cristina Sánchez
y a algunos amigos que vamos a leer textos
para dar la bienvenida a este oleaje.
David Casas, Elvira Navarro, Lara Moreno, Kika,
Nano, Fernando González-Ariza, Recaredo Veredas,
.
Si no puedes ir el jueves, la exposición estará allí hasta el 28 de marzo.

Y puedes ver sus cuadros haciendo click aquí.

23/2/10

Para: María, Sandra, Pati, Charo / Asunto: noticias

Me ha escrito Samuel desde Córdoba
Qué revuelta de pronto la cabeza.
Qué ganas de escapar por la ventana.

"nosotros, los de entonces,
ya no somos los mismos"

12/2/10

La llegada




Con el cuerpo torcido le vi aparecer aquella tarde gris por el derrumbe bajo de la calle. Aún no había mirado hacia arriba. La bolsa al hombro, como un acento de su inclinación. Nos distrajo el zumbido de una abeja en los oídos: primero sobre ella y luego se cebó conmigo. Porque eres rubia, me dijo, muérdete la lengua.
Las dos estamos agarradas a la puerta verde de hierro. A mí se me clava en el pecho, cuadriculándolo. Huelo su perfume amargo. Conscientemente lo memorizo. Se agarra a la garganta. Luego arranco una semilla negra de los periquitos que ella plantó y la exploto entre los dedos. Se mancha la mano de blanco y áspero. Juego a pegar y despegar el índice y el pulgar. Ella me ve con el ojo izquierdo y sonríe. Miro sus pies enfundados en dos zapatillas planas, deshechas. La pierna pálida. La luz contrasta con las venas que alimentan su cuerpo. Muerde el albaricoque con sus dientes nuevos. Cuando traga el último pedacito de la fruta, él ha llegado. A mí me pasa la mano por la cabeza y a ella le da un beso en la boca. Sin soltar una sola palabra, cruza el espacio que hay entre las dos y se vuelve oscuro como el portal.

11/2/10

recreo

Hace unos días, un mensaje remontó el frío de 17 años para llegar a mí. Me lo enviaba un compañero del colegio. En él, deseaba que me fuese bien la vida y confesaba, muchos recreos después, que yo le gustaba en aquel lejano entonces. Cómo. Hoy, tomando un café en la calle Barquillo, más pensando en otras cosas que me empañan, he querido responderle algo, intentando recordar cómo lo haría la niña que yo fui, cuando me sentaba delante de él, o detrás, quién sabe ya, en EGB. Desde dentro, no me veo muy distinta de entonces, cuando aprendí a venerar a mis héroes y las palabras. Cuando atizaba al balón con todas las ganas. Creo que ahora me falla más el sentido de la justicia. De las pocas escenas que recuerdo nítidamente hay una en la que yo me levanté a defenderle de una matona de patio, en clase de octavo de inglés, muerta de miedo. Hoy ya no sé si lo haría.
No sé quien dijo o escribió “ahora que de todo hace veinte años”. Creo que he doblado una esquina del camino. Y este ha dejado de ser de arena para ser de asfalto.

fin de curso, fin del colegio
1994

2/2/10

divago a media tarde

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A menudo tengo ganas de marcharme de Madrid. Vivo con esa inconstante. Esta ciudad no va conmigo: le faltan agua y horizonte y le sobran calles, planes, puertas. Es un exceso. En días como hoy, como ayer, me acuerdo de aquel bar de la costa de Tulum donde, con los pies hundidos en la arena blanca, masticamos ceviche y bebimos jugos y tequilas. Normalmente no tengo tiempo ni para pensar en ello.
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Foto de David Ruiz

29/1/10

que la luna nos palpe

con sus párpados blancos

Vuelvo a Granada. Ahora con él.

20/1/10

vida

Qué hacía mi madre cuando en las eternas tardes, bajo la luz verde de la hierba fría recién cortada, yo extendía mi mesa de papeles y lápices. En qué pensaba dentro de aquella C-15 azul marino al pasar por la fábrica de fundiciones, al girar en la curva del polígono, al mirarse al espejo y hacerse una trenza, al secarme el pelo. Pensó en mí antes de que yo fuera yo. Con qué soñaba esperándome de noche a la salida de aquella Casa de Cultura de hormigón donde yo estudiaba el alemán que sigo olvidando. Qué le dijo cuando la suya le reprochó alejarse los 30 kilómetros que hoy nos alejan.

Creo que empiezo a hacerme preguntas muy extrañas.


18/1/10


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No sé qué le causa tanta gracia al taquillero de este cine subterráneo cuando le pregunto si es posible, por favor, devolver la entrada. No sé en qué momento deja de observar para sonreír ante la rareza y desaparece de su apreciación la lágrima que llevo pegada, sobre el maquillaje, en mi cara. Madrid es una ciudad muy difícil para el llanto. No puedes esconderte de nadie. Siempre hay algún deslizado detrás de la esquina, un compañero de semáforo que mira de reojo la inflamación de tus labios, los ojos rojos. Da igual que sea domingo de madrugada o lunes a las tres de la tarde, en esta ciudad no se puede llorar a gusto. Eso significa para mí caminar sin rumbo, dejar que el aire enfríe el surco del agua y, una vez pasado el sofoco, notar cómo la piel estira queriendo perpetuar el gesto del dolor y dejando un brillo artificial.


13/1/10

meditari



La poesía fue fórmula. Enterramiento óseo. Hay demasiadas bocas. El amor disipa el verso. La honestidad barre la imagen. No hay poema sin tocar la arena. Vuelvo a la cama y soporto la dilatacón inútil de las caderas. Suena una canción de Holly Godlightly. Come the day. No recuerdo del sueño si era el tintineo de la maceta de cobre contra la ventana lo que me hizo despertar. Llega un olor a manzanas quemadas desde la cocina verde. A él no puedo engañarle cosiendo letras. Tendremos que acotar este guión. Ella le mira sabiendo que él sabe. Ahora que decimos Boston, México City, Granada. El baño huele a suavizante. A algodón limpio. Ellas dicen: historia de las lágrimas. Da igual lo que enciendas: Belén Esteban. De quién me escondo yo ahora. Tal vez, mi nube pueda ser de qué. ¿Llegarán las ficciones?

11/1/10

nevaba




y sin embargo

naranja
y detenido

2/1/10



Qué atrevida es la lluvia.

Hoy te he visto

proteger a la duda de mí.