12/12/07

24 ventanas

calendario de adviento

“Las canciones tristes me dan euforia”
Mueren 14 en atentado en Bagdad
Etarra detenido al sureste francés
Kosovo ultima su independencia
Retiran por error una custodia
Estallan dos bombas en Argel
Alonso y su idilio con Renault
La OTAN mata a 50 talibanes
Las mujeres rurales, invisibles
Azafatas desnudas y polémicas
10 millones de niños explotados
Dimite del gobierno de Leganés
Una cicatriz más en los Balcanes
Deportistas de élite reinsertados
10 familias sin casa en el Salobral
Matan al líder del ejército libanés
La Habana en la calle pide derechos
Estados Unidos no reduce emisiones
Muere escritor caníbal en México
Indicios de fuego en Marte
Amanece rojo Madrid
Al Qaeda golpea
Guerra
Paz



Esto es Belén

10/12/07

Espacio vacío:

la vida va a llenarse de matices.



En Madrid amanece
y el horizonte advierte
las líneas de tu cuello.
Y a menudo
en las noches de ron
y de amistades
me arriesgo a recordarte.
Decido dónde y siempre
te enredas por mis sombras,
penetras mi espejismo.
Pero esta vida mía
(obliga biografía)
va a dejarte dormido
sin ansiedad ni pérdida
porque hasta la más atroz de tus verdades
tiene ese olor a brasas
debajo de la mesa
que recuerda a pasiones
a trampas de las manos
equívocos previstos.
Y flacas madrugadas
en saldo negativo
de caricias
y mientras tardes
tardes
y un sol desesperado
en cuerpo y lana roja
calor en polvo seco

besos de agua
cristal y labios.
Por eso, amor,
me subo ya a este avión en que me tientan
el pasaje está intacto,
la espalda siempre abierta
para injertar las alas.
Sabíamos que el norte
iba a ordenar las pérdidas.
Maldita la veleta
y los cobardes.

9/12/07

córdoba



Bajar a Córdoba temiendo

que si apretaba su nombre

desaparecía el cuerpo

la mirada
- qué muerta -

fantasmales esquinas

desgastadas de espera. Pensar en otro. Y luego

un vino dulce

de tarde y agua

una violenta risa. Y la ciudad
tan blanca

tan vertida la noche

en sus aceras.

Revienta en flor roja la pascua

y tú

tan de pronto

y tanta luna nueva.

El tango del naranjo

vino
-----dulce

a despertarnos.





* (la historia de las pléyades está al principio del blog... pensé que tenía caducidad, pero quién soy para decidir cuánta)

3/12/07

... en la secreta casa de la noche
Jorge Teillier

Ha vuelto al amanecer como un gato.

Vuelve y restriega

su lomo tibio por mis pies. De pronto

hay leche por todas partes derramada y un olor

a piel tostada en ciudades a las que no les queda nada

de costa ni de humor

ni silencio para pensarse dos veces el mañana.

Y su boca

y la isla

donde el calor le ha hecho ser un gato invernal, escurridizo

de grandes ojos fijos en la nada

en esta nada gris de tantos años

de pétalos crujiendo y sábanas

cuencos de anís caliente

avena

y el estallido del pan

dilatando la leña y los suspiros

donde yo quiero vivir el resto de mi vida.

En esta nada tuya sin palabras ni música

ni sueños tan absurdos de niña puño en alto.

Y como un gato, como uno o dos o más gatos

recorrer las esquinas de la vida

los dos bajo los árboles de una ciudad ya rota

con el dolor dormido

llenos de jugo y ramas

de orillas

y sus piernas

acopladas perfectas a este salto.

Preguntar por el frío, por el vino

por todo el desengaño que produce

que le lleve hasta un bar, una cantina rota

y esté el metal ahogándola en plena madrugada

y un hombre rubio, pálido y templado

nos diga así sin más entre nosotros

- el desencanto dónde-

sin aliento ni aviso ni traidores

de una séptima vida concluyéndonos.

La lengua nos ha visto

atrabesarnos juntos

como un gato que huye de la casa a la calle

interior de los dientes, su bostezo

y sacarle las uñas al futuro

lamentarnos los dos

de las torpes señales de la noche.

29/11/07

"una obsesión que va coagulando en tu interior..

... y cuando la gota colma el vaso, te sientas a escribir y agarras la poesía por la cola”

Gelman, el de la ironía, el que gritó que el olvido quedara borrado de los diccionarios, el urdidor de versos a la soledad. El que persiguió por el mundo la sombra de una dictadura en busca de una nieta desaparecida dentro de un vientre. El que escribió en sefardí en un Buenos Aires herido más de 90 poemas. El que fue periodista mientras, el de la inteligente risa, el que curó sus heridas muchos años después.

-

Un hombre deseaba violentamente a una mujer,

a unas cuantas personas no les parecía bien,

un hombre deseaba locamente volar,

a unas cuantas personas les parecía mal,

un hombre deseaba ardientemente la Revolución

y contra la opinión de la gendarmería

trepó sobre muros secos de lo debido,

abrió el pecho y sacándose los alrededores de su corazón,

agitaba violentamente a una mujer,

volaba locamente por el techo del mundo

y los pueblos ardían, las banderas.

Juan Gelman

Buenos Aires, 1930.

Premio Cervantes 2008

28/11/07

terminal 4, aeropuerto

Ayer, entre dos días

Cuando te conocí, yo ya arrastraba una maleta roja por la universidad, y tú parado allí, en medio del pasillo, más sombra tú que tu oscura silueta. Yo perdía un avión, comenzó a nevar fuera. El mundo creció entonces con sus piernas abiertas. Nos fuimos encontrando en sugerentes vuelos, ida y vuelta de agua, vuelta y vuelta de pieles. Nunca te vi los párpados, dolidos, de los amaneceres. Los hechizos tienen horas incómodas para acabar su tiempo. Entonces llegó aquello: el abismo de cuerpos. Llegó el silencio absurdo. Me llamaste, nos vimos sobre todo el verano y en la mesa, más cerveza y cigarros. Nosotros, que le ganamos tantas batallas al océano. Kilómetros al tiempo. Y el silencio matándonos, en medio. El silencio maldito y las frías palabras. Que nos ataron fuerte, de labios y de manos en aquella buhardilla. Las palabras, las necias que dijimos, que ahora se nos quiebran. Nos ahogan.

23/11/07

-

El poema es mi cuerpo
lo recorres
lo marchitas de ojos
y silencios

es ésto la poesía


la carne fatigada
el sueño
nuestras almas
tocándose en extremo
y nada
habitando mi boca
como aire que golpea
invisible
la frente.

Guatemala, agosto 2006

20/11/07

Cuando termina la balacera de dos despechados en una calle de un barrio de las afueras, cuando un hombre joven resulta herido grave por algo que llaman arma blanca, cuando en realidad todas las armas son negras, cuando el ayuntamiento de Madrid deja de remover el caldo de corruptos que ingiere el dinero de sus ciudadanos, cuando la Comunidad inaugura un último campo de golf donde antes estaba el núcleo del tráfico de drogas de la región. Cuando las luces se apagan y yo cierro las páginas, y las pego en la maqueta y quedan vistas para sentencia, y no hay suceso que pueda interrumpir el proceso de la imprenta, todo continúa ahí afuera, pasando, de mí, y pasando. Pero ya no entra, no es, no fue. Mientras yo doy un salto y dos y tres de una página a otra con noticias en rojo, y apoyo en mi mano la frente cansada, los ojos cansados de tanta pantalla, y estiro las vértebras en la silla azul de oficina, y me sorprende, rutinaria, la oscuridad que con premura se expande a mi espalda sobre la A-6 y sus velocidades, tú caminas bajo esta nueva lluvia invernal, sumergiendo tu boca apretada en las solapas levantadas del abrigo y piensas en la última vez que hubo una tormenta. Y reconoces sobre los faros naranjas las siluetas de otras ciudades. Y recuerdas aquella avenida 11 desbordada, hace dos meses y algunos años, cuando el agua te llegó más arriba de las rodillas y los pantalones vaqueros, fríos, se pegaron a los muslos y tú te cobijaste en un hotel toda la tarde, escribiendo, sintiendo la lejanía, la soledad de la lluvia en esa ciudad tan fea a la que luego amaste, y cómo tardaste una vida entera en regresar a casa, porque fuiste perdiendo las sandalias sobre todos sus charcos.

16/11/07

el derecho al delirio

Charo ha inaugurado su casa nueva, en Chueca. De la mano, hemos hecho un ritual inventado de 'buena vibra', de deseos pequeños que lo piden todo. Charo estuvo en África, en Togo, un país que ella, con su gracia sanluqueña, ubica 'debajo de la barriguita' del continente. Allí rodaron un documental hace un mes. Estos son algunos fragmentos de un email que envió a su regreso.
Madrid, demasiado de noche, a 0ºC.
-
-
… Donde hay amor, nunca se hace de noche (proverbio del pueblo lamba)


Encontré un lugar llamado Defalé, un paraje perdido, incluso maldito por sentencia de alguna tradición animista…Una diminuta aldea del norte de Togo, en el corazón del África Occidental, hogar del pueblo lamba... Aquí la vida no es fácil…

Al principio fue difícil hacerse con sus ritmos y con sus horarios, aceptar su incondicional hospitalidad y no topar con unos códigos culturales muy distintos a los nuestros. Así que nuestra incursión en el mundo africano se hizo con toda la cautela que nos permitía una semana de rodaje y el ilimitado entusiasmo y disposición de la gente de la región.



Me topé con una puntualidad inesperada, con la coqueta elegancia de cada mujer, con madres preocupadas por la educación de sus hijos, con niños bilingües…

Cecile es la segunda protagonista del documental. Hace años, su marido metió a otra mujer en casa con la que debía compartir toda su intimidad. En aquel momento estaba preparándose para sacarse el título oficial de costurera, después de tres años de aprendizaje en el taller. El día de su examen, su marido la encerró en casa bajo llave y le dio una paliza. Ella recuerda ese día con ira, no tanto por la humillación que sufrió, sino porque con ella se quedó encerrada toda posibilidad de reconocimiento a su trabajo.





En Togo no hay grandes recursos naturales, en sus tierras difícilmente se puede cultivar por la cantidad de roca del suelo; como no es un país rico en diamantes, oro o coltán, no hay guerras, por lo que al gobierno le es fácil proyectar hacia el exterior una imagen de democracia.


No hay ecuación que explique la cantidad de recursos que se destinan a las campañas electorales en un país pobre.

Nuestra estancia coincidió con los días previos a las elecciones nacionales. Tuvimos la oportunidad de ver la parafernalia de los mítines y la falsa transparencia del proceso electoral. Una llamada de la embajada alertándonos de que las conversaciones telefónicas estaban intervenidas nos bastó para hacernos una idea de la situación política.

Los conceptos cambian según el norte de cada lugar, las filosofías nacen de las hostilidades entre las que crecemos y yo vi demasiada calidad humana en sus palabras, demasiada libertad en sus pensamientos y la única esclavitud de saberse pobres respecto a Occidente.
Entonces os diré que escarbando, escarbando, subiendo al sur, bajo un árbol de teca y al fondo de los maizales, encontré el derecho al delirio…

Charo Ruiz Gitrama

15/11/07

(Los de entonces,
los del invierno frío de siglo nuevo
- era el dos mil y poco –
aquellos,
los planos,
los ojos llenos de turbias láminas
hoy no pueden dejar de leer)

Hay en tu aire cierto rumor de sábana caliente.
Y la mentira naranja
de la intimidad de las ciudades.

Estamos
cada uno
en un extremo
de esta comunicación silenciosa.

Nos negamos cien noches.

La nieve, segundero nocturno,
de las aceras negras.
No debimos

nunca más remontarnos
al galope anárquico de nuestro olvido.

Alguien llamó primero,
y le abrimos la cama
destrozando los brazos.

Llegamos tarde al tren que los dos invocamos


su prematura salida
nuestra derrota.
-
-

6/11/07

Granada - Fuente Vaqueros – Barranco de Víznar – Huerta de San Vicente



Y cuando te vi de lejos
me eché en los ojos arena.
Pero montaba a caballo
y el caballo iba a tu puerta.
Con alfileres de plata
mi sangre se puso negra,
y el sueño me fue llenando
las carnes de mala hierba.
Que yo no tengo la culpa,
que la culpa es de la tierra...

Bodas de sangre
Federico Gª Lorca


La última noche que pasé en Granada tuve fiebre en la boca. Mis labios se partieron debajo del piano y en pequeñas, transparentes y secas, virutas de piel, los dejaba caer por la casa de un poeta. La ventana de agua y la palmera. La cama virgen blanca, el ganchillo infantil y retorcida la letra. La madera. Te mueres por tocarla, el cuerpo quejándose en la silla, la pared reflejada. El aire que respiras. Las culpas enterradas y la cintura exacta, romancera, la raya. Los pliegues de ese cuello, avanzado en capítulos nocturnos, recorrido en secreto. La estrella de david que nos detuvo; a mí primero. La boca, la boca, cayendo, por la casa, debajo de la cama, naranja. En el coche alguien siente ‘poblarse de veletas’. Lo cuentan los espejos. Resbalamos las calles, el barranco nos come, nos recita palabras al oído, las calladas, las huérfanas. Nadie grita entre tanto cuerpo. El pétalo marchito, masticado, el silencio, el camino. Las sombras de los lobos. La muerte sin la vida. Se frena un taconeo. Mi cabeza en el hombro, sin querer, descuidándome. Nada pasa, nada, sino tiempo. La ciudad nos miraba, con sus ojos obscenos. Entre tus pies, la acequia retomando la sangre. Las historias tienen todas coordenadas y códigos. El golpe que no se da, se nos duerme en el pecho.

A la señorita guía de la casa de la Huerta de S.Vicente

que, sin pudor, se atrevió a dejar volar sentencias y juicios

mientras respirábamos el aire infantil de la habitación lorquiana...:

..

La poesía duele,

pero no hace sangre.

.

2/11/07

me voy a Granada



Esta ciudad me mira con tus ojos



SONATA TRISTE PARA LA LUNA
de L.G.Montero

31/10/07

Bajo el agua
están las palabras
Lorca
.
.

...hace falta mucha fantasía para soportar la realidad...
.
.

Monumento en Atocha

Hoy se hace pública la sentencia del 11-m.
Han pasado más de 1300 días desde entonces
y muchas vergüenzas
.
.

26/10/07

le gustaba el mar...

Recuerdo pasar horas dentro del agua sumergiéndonos y volviendo a sacar nuestras cabezas a la superficie. Nos alejábamos mucho de la orilla. Es genial tener un cómplice así. Me agarraba de las manos y me daba vueltas. Mi abuela era una mujer feliz. Muy feliz y exuberante en todo. Y se reía de pronto, como si aquella fuera la primera vez que cogía aire, a carcajadas, y reventara sus pulmones en aquel sonido. Echaba la cabeza hacia atrás y se reía fuerte haciendo pequeños sus ojos verdes.

A mí, en aquella época no me importaba, apenas llegaba a ser consciente de ello, la inmensidad de gente que coincidía y pasaba una o dos semanas en aquella playa de Cullera. El olor a aceite de zanahoria y coco mezclado con el salitre, los dedos llenos de arena que cogen patatas fritas de una bolsa, la cerveza derramada sobre el rastrillo. Ni siquiera me asombró encontrarme, castillo con castillo de arena, con una compañera de EGB del colegio. Nos limitamos a construir castillos comunes. Tú el foso y yo las torres. Mi única pregunta sobre Rebeca, aquella compañera de clase, era cómo podía ser tan sumamente flaca que, al estar en cuclillas, las rodillas le sobresalían por encima de los hombros. Yo nunca pude adoptar tal posición de insecto.
Aquellas fueron mis primeras playas. Mi abuela se llamaba Carmen y vivía en un bajo en Usera de suelo frío. Siempre tenía las ventanas abiertas al sol. Todo lo dejaba para hablar por su ventana de barrotes verdes. Se dedicaba a la costura. De ella heredé la colección de dedales que a muchos extraña en mi habitación. Si cierro los ojos y me concentro, aun la escucho canturrear sobre la máquina de coser: el ruido del traqueteo, el olor del brasero quemando poco a poco las faldas de la mesa, su mirada por encima de las gafas de ver de cerca, la tele puesta, la lengua fuera mientras se empeñaba en enebrar una aguja, yo hacía los deberes torpemente y buscaba palabras que ella me decía en el diccionario. – Dime otra. – Escoba. La comida, mientras, se pasaba en la cocina.
La abuela Carmen murió muy joven. Para mí se moría mi abuela y esa era mi gran tragedia. No era capaz de darme cuenta que terminar a los 59 años es una mierda. Era una señora mayor porque era la madre de mi madre y era abuela y eso le daba directamente una especie de licencia para morirse. Lo difícil para mí es que era ella, mi abuela, justamente la mía, la señora Carmen.
Muchos años después supe, aunque uno siempre se barrunta esos asuntos desde niño sin saber cómo llamarlos, que mi abuela, antes de Moisés, tuvo otro novio. No recuerdo su nombre. Fue en el pueblo, en Extremadura. Él era una marinero gaditano. Sin fama de guapo ni de alto. Pero era él su primer amor. Mi abuela le esperaba durante meses en Cañaveral sus regresos marítimos. Le quería, pero se cansó de esperar. Aquel hombre, cuyo nombre ni siquiera recuerdo, volvió una vez. Pero Carmen ya había cruzado el puente que unía su aldea con Garrovillas, el pueblo de mi abuelo Moisés, once años mayor que ella. Mi abuelo era un hombre guapo, pequeño, de ojos también escuetos y pardos. Trabajador y silencioso. Cuando el marinero volvió, ya fue tarde.
Mi madre y mi tía me contaron, hace poco, que ya enferma en su casa, en sus últimos días, alguien dijo el nombre del marinero, no por el gaditano en sí, sino porque coincidía con el del médico que la estaba tratando. Mi abuela forzó su última sonrisa al oírlo. Entonces, tanto tiempo después, yo supe por qué a mi abuela le gustaba tanto adentrarse en el mar.

Un dedal de los 170

25/10/07


se busca utopía en madrid centro

Según la RAE : Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.

Según Tomás Moro (que inventó la palabra) : Utopía describía una isla ideal. El nombre de la isla se formó mediante la palabra griega topos (lugar), a la que se antepuso el prefijo privativo griego ou-, de modo que significaba algo así como ‘ningún lugar’ o ‘lugar inexistente’.

20/10/07

clara

Hace cuatro años que conocí a Clara en Eichstätt, un pequeño pueblo de Baviera. Fuimos felices allí, dentro de nuestra bola de cristal. Si nos agitábamos, nevaba. Allí aprendimos a pasar las horas mirando por las ventanas cómo el sur de Alemania se iba convirtiendo en un bosque nevado. Allí también conocimos a Jorge, el tercer vértice y primera voz mexicana de mi historia, pero este, sí es otro cuento.
Clara es valiente y, a su lado, uno tiene la certeza de que las cosas son mucho más sencillas de lo que parecen.
Ella baila flamenco y abrió para mí aquel invierno todo un mundo de ritmos y versos. Clara fue la mujer que vivía al final de la calle, fue la luna y el abrazo al final del teatro.
Cortamos las sábanas, liamos tabaco, confundimos acordes y volvimos a vernos ya siempre en Madrid.
Un día, Clara me explicó aquella idea que tenía: crear una revista. Se llama puntoycoma y sé que está hecha con todo el cuidado. Está dando sus pasos. Es actualidad que, además, puede servir a aquellos de fuera para aprender español. Es un intento que nace del amor al idioma, una creación independiente en un mundo de gigantes y medios.
Ya van a sacar su próximo número, el 9. Las buenas ideas no deben caer en vacío.




(Mesa de trabajo de Clara)

13/10/07

Tú y yo y la guerra fría.

El calor que desgasta

cada día que pasa.

El café y la noche

de Bagdad bajo el plato.

Me duele más tu roce

que sus lágrimas blancas.

He salido a buscarte

bajo el agua.

La mañana es de sombra.

Hay pájaros que buscan

una miga de pan

entre banderas rotas.

Las guerras son las mismas.

Una casa.

Tendré niños con parches

en los ojos.

Vigilaré

-entre humo-

su juego y su memoria

tras ventanas redondas.

Espero la llegada de mis padres

tan trémula y perdida

como esperé una manta

un brazo sobre el hombro

ese instante en que tú

arriesgas todo el orden

y detienes

tu mirada en mi boca.


C/Sombrerete
Madrid


10/10/07

salir

Hacía meses que la casa no respiraba. Calles cuadradas. Madrid encendido al fondo. El precio de la vida tachado en la etiqueta. La vida desgastada y sin usar en el lavabo. Saldo de tantas noches restándonos. Buscaste cómo llevar siempre perfecto un nudo en la corbata. Sin raíces de pelo ni espontáneas cicatrices encima de la cama. Cada vez te hiciste más pequeño, o no pudo abarcarte mi reloj. Se quedó holgada la tuerca del dramático juego.
Las mujeres.
Que sabemos de olvido tanto como de lágrimas contra las sábanas.
El limón granizado se confundió de surcos. Cayó una gota, congelada y amarga, dentro del bolso. Saber decir que no, querer decir que no cuando se quiere decir sí con toda el alma.
Escucho en la radio del coche cómo fragmentaron y construyeron a una niña el corazón. Las venas con los huecos. Un corazón torcido antes de la luz.
Aprendí a perdonarlo todo aquella noche.
Pero no me toques más la espalda. No me saques la lengua.
Las horas pasaron muy despacio en tantos años. Ahora ya he cumplido con el trato. No mirarte de frente, no querer ver de más. He cumplido. Y me voy.
Las demás aun aguantan la embestida del cuerpo.
Voluntad, amor propio. Erróneo manual de soledades.
- Mi padre conducía. Yo escuchaba. Siempre independiente. No te ates-.
La mediana de la carretera le puso un bajo precio al gris mañana.
Te he mandado un mensaje antes de dormir: T djé 1 rastro sucio, una sombra calient dl salón a la kma, d la kma a la puerta.
Corre a limpiarlo.
No contestas.
En tus manos se enreda un cielo blanco y temprano.
Salgo.
Y nunca más regreso.

4/10/07

Otoño de 2004. Irlanda del Norte

Paseábamos Belfast.

(Pd: Trobe a faltar hasta aquellos días al remover los papeles)

1/10/07

sombra/luz

Hace más de un año que pude ver de cerca al Subcomandante Marcos, por encima siempre del pasamontañas insurgente. Estábamos en Córdoba, México, y él llegaba agotado de su ‘Otra Campaña’. Marcos emprendió el 1 de enero de 2006 un ruta por México, desde Chiapas, para escuchar a todo aquel que quisiera acercarse a sus asambleas. En Córdoba no nos reunimos más de 200 personas. El Ayuntamiento prohibió que la reunión fuera al aire libre, el revolucionario PRI prestó un vergonzoso salón de niños para realizar la asamblea. Marcos es muy inteligente y rápido en sus respuestas. Sabe de qué habla y a quien escucha. Su voz no es firme, sino suave y escueta. No lleva armas a pesar de toda la indumentaria militar.
Veracruz es el estado del café y el azúcar. La producción de los dos cultivos está en crisis. Los cafetaleros no tienen ni el conocimiento ni la maquinaria necesaria para entrar en un mercado hostil marcado por las importaciones baratas que arrinconan el exquisito café de altura veracruzano. La producción del azúcar es aún más complicada. De los cañeros, los ingenios, guardo un recuerdo turbulento marcado por las noticias que llegaban hasta el periódico de huelgas y notas rojas. Era curioso pero seguía las normas sociogeográficas. El norte de Veracruz era frío, mañanas con neblina, verde y cafetalero. El sur era caña de azúcar, humedad y calor, el tono de la piel se hacía más oscuro y la tranquilidad se cortaba a golpe de machete. Además, Veracruz, es uno de los estados más pobres de México. En su sierra, tanto en Zongolica como en la del Pico de Orizaba, los niños juegan sobre el agua que se mezcla con los residuos fecales, las madres están solas porque los hombres emigraron a DF y solamente vuelven de vez en cuando, volviendo a dejarlas embarazadas. 18 años, tres niños, una casa sin agua corriente ni luz, sin piso firme, a tres horas andando del pueblo más cercano. Nada de solidaridad turística, no interesa.
Pero aquel febrero los zapatistas estuvieron en Córdoba, y luego en Orizaba y así desde Coatzalcoalcos hasta Papantla. En aquella asamblea hubo críticas y alabanzas, admiración. Y se fueron camino al DF con su Sexta Declaración de Lacandona. Y de Marcos no quedó ni rastro, ni del EZLN, ni de aquellas propuestas, ni de las discusiones. Todos los sueños se esfumaron.
Mientras, en Xocotla, junto al Pico de Orizaba, los niños siguen muriendo de rotavirus, lloran sin lágrimas porque la deshidratación les deja sin agua.
Salgo con esto porque hace poco, un mes, tuve una conversación con alguien que defendía el zapatismo por encima de todo. Tal vez la plática se nos fue de las manos cuando, ni ella, ni yo, podemos saber nada de lo que significa. Desde entonces, me han preguntado varias veces sobre aquella discusión, y siempre me parece estar del lado equivocado.
Nunca creí, no habrá excusa, en la batalla armada como respuesta, aunque haya llegado a tener fé en ello, en esos principios, la utilización de Marcos como cabeza mediática, a los oenegeros que llenan las calles de San Cristóbal de las Casas mientras los niños indígenas venden pulseras de hilo hasta las 3 de la mañana en la puerta del Café Revolución, donde solamente los extranjeros pueden pagar la cerveza.
El EZLN no puede solucionar todos los problemas de México, tampoco le toca, ni de los indígenas de todos los estados, es imposible. Pero aquel febrero, cuando Marcos llegó en su moto, (‘Sombraluz’) por la avenida 4 y las banderas comunistas de los chavos de 15 años lo recibieron y se marchó sin más, y luego vino Atenco, y el fraude, y el clima amenazando, y tantas cosas de nuevo, aquella visita, aquella ruta, fue algo fugaz, no quedó nada. Una luz, una sombra más fuerte después. Si en el 94 el EZLN cerró los puños al estado mexicano, hoy, cuando hablan de zapatismo, se escuchan risas en los pasillos de Chapultepec. Y eso, hoy, me cierra los puños a mí.


Coyutla. La foto es de Samuel.