30/5/09

Lo pasamos bien, ¿no?

Gracias a todos por estar ahí, por traerme lápices nuevos y flores, por participar, por veros sentaditos en el suelo, y allá atrás, por enviar mensajeros con misteriosos regalos.

Fotos de David Ruiz


Una fortuna que no sé medir, tantos y tan grandes.



El libro



Lara

Los amigos de siempre



Javier

Nano

Yo


Momento vinagre

María


Dani y Erru

La mensajera

Fuera dejé una lengua gris.
Atrás se quedó el vértigo
porque hoy
llenamos el salón de trapecistas.
Los que nunca salieron
de la sábana blanca
no vengan a decir
que mi ciudad
se llena de suicidas por la noche.
No brindaremos por el halago
ni la palabra hueca.
Bienvenidos al vino
y la poesía
los amigos
de siempre
y los que hace
relativamente poco
llegaron para quedarse.
Pueden salir
y ya lo hicieron
los que tapan sus ojos
a la belleza que hay en cada acera.
Los que tuvieron miedo
y encerraron
un corazón dentro del bolso.
A ellos
yo les dije
(sin pretender que me hicieran mucho caso
y así nos fue):
Dejen que les roben
un día el corazón
en plena calle.
Los flacos de ilusiones
los que no toman aire
para seguir llorando.
Los que nunca recogieron
de la calle una silla.
Los que dentro del cuerpo
llevan siempre un enjambre
de insectos
y vinagre.
No a las apuestas millonarias.
Ni a los fastos presentadores
que un día
nos robaron
las horas de los sueños.
Quedémonos nosotros:
los que están en el verso
los que nunca leyeron un poema.
Salud. Que pasen un buen rato.


PROXIMAMENTE... el video de la presentación en cuanto sepa cómo traducirlo a algo posteable (y ya paso página al libro por aquí)

26/5/09

Nunca más levantarse
con el párpado hinchado
de contar los kilómetros
las horas
y los libros.

(¡a desayunar todos!)

20/5/09

PRESENTACIÓN MADRID

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Amigos:

el día 29 de mayo, viernes (¡viernes!) presentaré mi librito de poemas
.
Veinte años sin lápices nuevos





Será en El Ladrón de Tinta (calle Noviciado, 2 Metro Noviciado) a las 20.30 horas.
Habrá música, video, voces amigas... Y me encantará que vengan y traigan a quien quieran.
Les esperaré, sin nervio pero con ganas.

Un abrazo grande,
Aroa

18/5/09

Así fue:

El libro


La compañía




A lo que iba



Y lo demás




Gracias a todos los que me acompañásteis en algún momento estos días allá abajito, porque han sido fantásticos: Madre, David, Charo, Javier, Lara, Carla, María, Sandra, Pati, Juan, Cuadritos y Luisita, gaditanos conocidos y desconocidos y poeta Alfredo Trujillo. Y también, por el entretenimiento regalado para los kilómetros de costa, a quien me hizo, una vez más, encogerme de hombros.

En hoja de ruta la presentación en Madrid.
Esta semana pongo fecha, para el 29 de mayo, a falta de confirmar.

Las fotos son de David. (No me regañes por haberlas maquillado con churretes)

6/5/09

PRESENTACIÓN CÁDIZ

.
El próximo miércoles, 13 de mayo, presento mi libro

Veinte años sin lápices nuevos


Será en el Baluarte de la Candelaria a las 20.30
En Cádiz.

Me gustaría mucho verte allí.
Si no, habrá oportunidad en Madrid a la vuelta.
Comienza esta extraña tournée.
Un abrazo desde el Sur.
Aroa

4/5/09

el océano desde la montaña y viceversa

Hace unas semanas, un amigo nos habló de San José del Pacífico. Tanto se emocionaba al hacerlo que parecía que en sus propios ojos negros vibraban las turbias olas que desde allí se ven.
Yo había pasado por aquella tierra un lluvioso anochecer de agosto de 2005. Pero nada supe de la magia que esconde su fértil ladera. Las luces del coche se estropearon y no hubo alucinación más allá de la prisa y la noche.
Allí arriba, explicó, las nubes están a tus pies. Y el océano avanza lejano hacia la montaña, mezclándose, abrazándose todas las formas posibles del agua. Es muy difícil salir de allá. Es un lugar que te agarra.
Tal vez probó algún fruto envenenado de la tierra. Y deliró durante días.
Todos los que le escuchábamos, en aquel instante, quisimos salir volando por la ventana, tomar el primer camión y pasar las curvas necesarias para poder hundir nuestra cabeza en su cabeza de sierra madre.


Pero el nudo.
Por ahora:
me subo al sur. Miraré detrás de este mar nuestro. Veré África.
Búsquenme por allá. Dos semanas.
Por ahora.

2/5/09



Fue en el año nueve, después del último fin del mundo, cuando prohibieron los besos en la ciudad brava.
El cielo se convirtió en un recorte azul lejano.
Perdieron la boca los humanos.
Pero tampoco entonces dejaron de anotar los días.
Al despertar del letargo ya nadie se acordaba de la crisis económica.

28/4/09

A quien le guste la poesía:

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Una revista de creación literaria y artística suministrada en pequeñas dosis. El blog es fantástico, pero tener un ejemplar entre las manos vale la pena. Cada número es distinto. Y se nota el cuidado que ponen sus editores al hacerlo. Un veneno de letras para suministrar al cuerpo.
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Escuché hablar de Bernardo en un concierto de julianbozzo. Luego supe que tiene una revista. Y hoy mismo arrojé una botella al mar con unos poemas que lleguen hasta esa región, Cantártica. Van a relanzar su primer número. No hay que perderlo de vista.





Catálogos de Valverde, 32

Es la revista que edita mi compañero Raúl Díaz Rosales. Es una de las personas a las que con más amor y conocimiento he escuchado hablar de poesía. Además, este poeta malagueño, acaba de sacar un libro de poemas, elige tu último aniversario, con la editorial Monosabio. Un libro para leer con calma, dejándonos caer por todas sus grietas.

23/4/09

Atravieso la luz
de la tiniebla.
Hay un hombre
del este
colgado en mi ventana.
No sabré
si el diablo
dormía sin conciencia.


La realidad supera a la poesía

21/4/09

estoy aquí

20/4/09

de mi casa a Sevilla en barco

para Mega, esta croniquilla o lo que sea


Esta es la historia de un proyecto naufragado. Una lástima que nunca llegara a buen puerto, aunque ahora, aquella idea de un grupo de ingenieros, nos parezca imposible. La primera vez que llegué allí, fue siguiendo los pasos a un sujeto con el que yo andaba entonces, años hace, y de cuyo nombre reniego, no por él, por mí, que a veces me meto en unos líos un poco raros. Pero la verdad es que desde aquí le agradezco el descubrimiento. Hasta allí se llega caminando desde la casa de mis padres y, desde allí, se ve la casa donde yo crecí, a lo lejos, alta y vigilante, como un parteaguas de mis años.
Fue en el siglo de las Luces cuando se reunió el optimismo y las ganas para crear un canal que, atención, iba a comunicar Madrid con Sevilla por río. Más de 700 kilómetros para que, partiendo de una presa que se construyó en lo que hoy es frontera entre Torrelodones y Las Rozas, enlazaría las cuencas de los ríos Guadarrama, Manzanares, Jarama, Tajo, Riansares, Zancara, Jabalón, Guarrizas, Guadalén, Guadalimar, y Guadalquivir.
La presa del Gasco comenzó a levantarse en 1785 sobre planos del ingeniero Carlos Lemaur y se acabó, de mala manera, en Mayo de 1799, días antes de su muerte, cuando parte del paramento meridional se desmoronó en medio de una espantosa tormenta.
El proyecto se abandonó para siempre.
Su ruina sigue allí, se accede a ella desde Molino de la Hoz, sobre el río Guadarrama, cerca de Madrid, y hubiera actuado como embalse regulador del canal. Con sus 93 metros, esta presa era la más alta del mundo en aquella época. Los problemas de construcción aparecieron desde el primer momento y llegaron a ser tan grandes que, pasados unos años, se abandonó el proyecto. Pero no era una locura, era viable y se calcularon al milímetro los costes y obras. En 1799, se habían alcanzado los 54 m, cuando una fuerte tormenta provocó el derrumbamiento parcial del muro frontal de la presa, así como parte de la estructura interna del mismo; no podemos estar seguros de que esta circunstancia fuese determinante en el abandono del proyecto aunque, con probabilidad, pudo influir en ello.
Ahora está hundida en su valle y a mí me encanta ir a ella, el camino es precioso, e imaginar en el pequeño riachuelo que es el Guadarrama a esa altura, que por ahí pudieron pasar barcos, mercancías, que por allí pudieron surcar el agua viajes y aventuras. Yo hubiera sido porteña, que tiene su encanto.
Allí me he sentado muchas veces con amigos y sola, con las piernas colgando en el vacío, vertiginosa y tranquila, a pensar cómo sigue esto que es la vida.


Esta es la última visita que le hice. Hace un par de meses, con mi madre, con la que aparezco en la foto y con el fotógrafo, dueño de las imágenes. Perdón por la pose conquistadora, pero las manos a la espalda de mi madre, la compensan.

12/4/09

vámonos

Y es en días como hoy cuando no me duelen las letras de la hipoteca
ni el lunes que al sol me descubra.
Y en toda la casa se amontonan los vasos que ya brindaron
y las paredes nuevas respiran lo que una dejó atrás
los nombres de los que no vinieron y siempre
ahí
doliendo
extrañando
y los pasillos huelen a vapores dulces de la Sierra de Oaxaca
donde las nubes quedan a los pies y el océano derramado
nos entorna los ojos.

Y los amigos a los que se les escapan los aviones llegan a desayunar
y sonriendo y toman la guitarra que no es jarana y sí jarocha
y sin decirles nada cantan y cantan y cantan
las canciones de entonces.
Y los nuevos en este círculo mágico,
a fuerza de oirlos, se saben de memoria todos los lugares y las anécdotas
y se llenan de ansia
y dibujan las fotografías que harán bajo su sol extenso
mientras se escapan de las manos debajo de la sábana.



8/4/09

Heredarán tus piernas.
Las mujeres serán, como tú, blancas. Dejarán el silencio plagado de sonidos.
El aerosol me despierta en la boca de la compañera. La luz se cuela por la puerta. Los sonidos metálicos de los hospitales. El oficio blanco. Son las 04.20 y ahí fuera alguien murmura un dolor. Tan sólo por un momento pienso que habría de haber algo más allá de la noche. Una esperanza.
La abuela sueña. Se le ha olvidado hacer una llamada. Yo le pongo la mano en la frente y le digo: tranquila. Respira y duerme. Y me hace caso.
Miro su mano agarrada con fuerza a la barra. Hasta en la oscuridad se dibuja la arruga y la vena.
Ella estaría ahí si fuera yo la que no se sostiene.
Amanece detrás de El Cerro de los Ángeles. El marido de la compañera y yo peinamos a las mujeres. Colonia en pelo blanco. Desayuno templado.
Cuando salgo, quisiera salvar su cuerpo de todo el chillido humano.

1/4/09

La cárcel de Conde de Toreno

El destino de dos escritores, Miguel Hernández y Buero Vallejo, les hizo cruzar su camino en un triste lugar de la posguerra, la cárcel del Conde de Toreno. En ella vuelven a encontrarse después de haberse conocido en un hospital de campaña en Alicante, donde Miguel Hernández estaba internado luchando contra el agotamiento. En aquella época, Buero Vallejo había sido ya juzgado y condenado a pena de muerte por adhesión a la rebelión junto con otros cinco compañeros. Allí vivieron diez meses en la galería de los condenados a muerte. Más tarde se encontrarían en la cárcel de Yeserías también en Madrid. Miguel Hernández murió de tuberculosis en una prisión de Alicante.

“Fue una época en la que, sometidos a estrecha y numerosa convivencia, separados de nuestros familiares, vivíamos días de nostalgia y esperanza”.

La antigua cárcel Conde de Toreno estaba en la plaza que hoy lleva ese mismo nombre, muy cerquita de plaza de España y probablemente en la calle paralela a esta estrecha coordenada desde donde ahora mismo escribo.

Desde que vivo en Madrid me sigo sorprendiendo al reconocer algunos lugares, saber que aquí hubo, aquí estuvo, aquí fue.

No consigo saber en cuál de los edificios estaba la vieja cárcel. Intuyo que puede ser donde hoy está el Instituto de Secundaria Cardenal Cisneros, pero en su historia nada se menciona del periodo de la guerra y la posguerra, simplemente que estuvo cerrado. Entonces, dónde. ¿Alguien sabe identificar el edificio? Sólo hay otra posibilidad, un edificio nuevo cuya entrada está en la calle Amaniel.

30/3/09

hace diez años

Al ordenar los hechos que se supone me han convertido en alguien que puede, a cambio de su tiempo, ganar dinero, he vuelto a verme a mí, allá por 2001, en aquella revista. Un día me cansé de las clases grises y rancias de la facultad de Ciencias de la Información y busqué la emoción a este oficio en otro lado. Así que, cargada de lo que se carga uno a los 20, me puse a enviar solicitudes de trabajo. Aquello sonrió y acabé en un despachito en la Plaza de Castilla junto a una periodista, de la que sólo recuerdo que fumaba mucho, las historias de su gato y su novio belga y que me decía que, con su sueldo, sólo podía rentar un zulo en el centro. Yo pensé que cómo podía estar tan quemada a los 30… En fin, pensé.
El caso es que para mí, aquellas prácticas, remuneradas, más de lo que se puede pedir últimamente, me llevaron lejos, en kilómetros. Con ellos viajé al Dublín de los lujosos hoteles en castillos rodeados de verde y lluvia, al corazón desértico de Túnez (me queda de aquello una foto en un tren antiguo junto al fotógrafo y la novia de un cantante que hoy es famoso pero que entonces qué sabía yo de nada). También estuve en Escocia, en otoño, con alguien muy equivocado, me llevaron de ruta gourmet por la Marina Baixa y algunos sitios más.
Pues al reordenar todo aquello, he hecho un ejercicio de pensar en mí. Y en aquella que era yo entonces. En la cara que puse cuando vi aquella ostra mocosa y blanda en el plato en la ruta gastronómica y que yo descuarticé y repartí para disimular el manjar no comido (lo que me sirvió luego una amonestación de los exquisitos por inexperta y cutre), en los consejos del fotógrafo mientras cruzábamos el desierto sin más orientación que las estrellas, en los espacios para fumar que había antes en los trenes donde todos los periodistas que me sacaban mil años y hoy cero reían y charlaban mientras yo me sumergía en las páginas de un libro sola en mi asiento…
Y que, al final, estar inquieto, tener ganas de ver y conocer, y haber visto y conocido, en estos casi diez años, no sirve para entrar por el aro, que tal vez más me hubiera valido quedarme quietecita, en aquello, y hoy tendría mi becaria joven a la que contarle las subidas de la hipoteca.
Volveré a pensar en esto en diez años.
Luego me he acordado de esta otra foto. Sufrir no sufría. Abajo, en Tatouine (mítico poblado de Star Wars) el fotógrafo de mi revista, yo,una de turismo de Túnez y la mujer del cantante que tal vez ya no lo sea. En el año 1 del siglo en curso.
.

28/3/09

Esta es la casa:
tu pisada torcida,
tu zapato
debajo de la cama.
No llegó aquel aliento
a media pierna. No tragaste
la última saliva
no
:::::::hubo
:::::::::::::::::tiempo.
Los dos puños
cerrados
sobre el pecho.
Golpes quietos.
Yo escribí con carbón
hoy ha muerto
el viajero
.
Sentirías vergüenza
si te vieras tan roto.

Juramos olvidarlo.
La foto es de David Ruiz

23/3/09

Plaza de la Luna, Madrid

En la plaza de la Luna se espera con paciencia a que caiga la tarde. Una mujer y un hombre algo susurran en los extremos del banco. Mucho callan. Camino sobre una planicie caliente de baldosas como en una partida de ajedrez olvidado. De todas me elijo alfil. Por ser suicida y rápida.
15:00 horas y nada sereno.

De pronto me acuerdo de Nadia, la niña de los charcos. Cierro el bolso.

En el patio, naranjas y amarillos, los claveles chinos parpadean desde su cuna de tierra.

Dentro de la casa, el frío de los muros anchos y la alerta de la comida hecha.

Repaso los papeles y aseguro que todos estamos llenos de hipócritas principios.

Y poco importa el vértice.

En diagonal, a veces, el camino es más largo.


Plaza de la Luna, Teotihuacán

16/3/09


FUI LA ÚLTIMA
en la genealogía del amor
del tanguero.
Pero me vio llorar
y escribió cien poemas.
No habrá tregua en la deuda
que padezco.


6/3/09

Manchas de nacimiento
en todos nuestros ojos
por tu antojo
de Atlántico.
_________________________________________________ _________________Fotografía de David Ruiz

2/3/09


El alcohol desembriaga.

Después de beber unos sorbitos de coñac,

ya no pienso en ti.


Marguerite Yourcenar