9/7/07

5/7/07

pañuelo rojo de verano

Mediodía en la estación de un paisaje sin márgenes.
Allí donde Madrid se esconde de sus escombros. Donde juegan a no moverse los fantasmas de los aparcamientos, la sonrisa burlona de los viajeros del metro. Llevo un cuaderno y una cámara y, enredado en la funda de la cámara, el pañuelo rojo con el que te tapé los ojos. Alejo mis oídos de las paredes ajenas. Pienso en los aeropuertos. Ya puedo contar con todos mis dedos los días que me separan del regreso al Golfo de México, donde las palabras recuperarán su música y los ojos, movimiento. El sol calienta tímido la mano que escribe. La lengua quiebra una palabra entre los dientes. El poema se astilla sin paladar compañero. Tengo el tacto de tu semilla en la saliva y amargo el corazón de la garganta. El humo ya no me consuela los sentidos.

Tapé entonces tus ojos
y deslicé las manos
debajo de la herida.
No me importó la sangre
ni el cuenco de mi boca.
La memoria convulsa de esa lengua.
Tapé tus ojos grises
por no recordarme en tu mirada
de fiera que marchita lo que toca.
Deshice las palabras
una a una
y las fuimos ordenando por los cuerpos
tatuando en la piel significados
errores de la historia y del instinto.
Cambiamos los papeles
desdoblamos los rincones de la sed
y del deseo.
Hemos caído tan alto
que resulta difícil el regreso.
Y fuimos perdiendo los sentidos
(yo te tapé los ojos)
el paladar herido de recuerdo
el suave veneno estremecido.
Deshice luego el lazo
cuando había pasado tu lamento
como el lobo que pierde
de mañana a la luna.
Tal vez tapar tu cuello
dejar que la garganta
contrajera los músculos
del miedo
habría sido mejor para el olvido.
Y nos quedamos quietos.
Tú respirando el sol que nos secaba
yo encogida previendo las cenizas.

28/6/07

camino azul


La Luna
desliza mujeres
bajo tu cama
mujeres cóncavas
que no dan lugar al azul
en la incapacidad de tus días.

Yo respiro en palabras
que brotan
como la yerba
de mí.

.
Sólo un camino así lleva a mi casa.
También existe de noche
y allí
una luz verde
pervierte el silencio.

Cuando vengas
no digas mi nombre
mientras caminas
para que no lo respiren
ni lo arruguen

esas

que discuten
acerca del camino que recorren los trenes.

Si mi tierra se rebela en flores
sólo tendrás que olerlas
u odiarlas.

No sería la primera vez.

24/6/07

Domingo en el Líbano

Estoy en el periódico. Espero noticias. Pienso que este trabajo te hace resistible a las desgracias, a las terribles nuevas. Cuatro, cinco, no se sabe aún, soldados españoles han muerto en Líbano hoy. Inevitablemente la página de internacional rellena sus rincones. Tenemos fotos de agencia, mejor. Llegas del fin de semana, de cruzar las calles, de recordarle, inevitablemente, de nuevo, en un semáforo de la Ronda de Valencia, de sentarte con tus amigos en una terraza y destripar sentimientos, de ir al teatro a ver una obra que no deja en ti un poso amargo ni dulce, entras a la redacción en domingo y una parte de ti, que no reconoces, se alegra ante los sucesos. Y los tratas como fuentes de texto, como titulares que no encajan o sí en el hueco. A veces esta profesión, creo, que te hace de un material demasiado impermeable a lo que la historia esconde.

Titular: Al menos cinco soldados españoles muertos en un ataque en Líbano

Revienta Beirut

los caminos se llenan de cicatrices eternas

las lágrimas

como gotas de lluvia en el cristal infantil

atraviesan pantallas y planas de diario.

De tus ojos agua infinita corro a beber.

Atravieso infernal la ciudad

esta lámina ardiendo que pisamos.

No te encuentro esperando a los pies del volcán.

Te imagino escapando de las mil y una noches.

No sé cómo corres.

Una nube naranja aletea entre el humo.

Lanzas piedras a la ventana de mi silencio.

Han herido la vida desde toda la muerte

y no hay guerra

que explique tu vacío en mi cama.

19/6/07

Café Comercial. Metro Bilbao.

A veces me pregunto
cómo sería sin tí mi poesía.

Jaime Gil de Biedma

Son las 12. Llego una hora antes. Por fin ha salido el sol y yo me sumerjo en las entrañas de Madrid. Sol, Gran Vía, Tribunal, Bilbao (casi como en la canción). Es martes. El mundo se sigue escribiendo los martes, pienso. Tres libros en el bolso naranja, un cuaderno nuevo, un bolígrafo. Me sentaré junto a las ventanas, tomaré un café tranquila y repasaré el discurso. Tengo una hora hasta que él llegue. Desde fuera del café y al llegar, junto al cristal, pirueta de la vida, veo a Niall, algo culpable en origen de esta cita, que trabaja un recital para la tarde. Le saludo, me sonrío y entro. Nos sentamos y damos vueltas sobre los tres años que han pasado desde entonces. Qué casualidad. Qué haces aquí. Tomas algo. Renuncio al repaso en soledad de la entrevista. Pero el tiempo pasa rápido. Cuarenta y cinco minutos. Y aparece Luis García Montero. Tranquilo. Con resaca y pocas horas de sueño, nos cuenta. Nos presentamos. Cambiamos de mesa.
Dos refrescos y un café. Estamos los tres. Ahora somos nosotras y él. Algunas preguntas. Sonríe al leer la propuesta enmarañada escrita la noche antes entre diálogos y sueño. Nos habla de sus clases en Granada, de García Lorca, de Almudena Grandes, su mujer, sus paseos, su vida. Nos habla de las noches y las copas con los amigos. De Prados, Benítez Reyes, nos habla de Sabina y la nube negra y las dos controlamos la mueca. “Una cafetería donde no se puede fumar es una majadería”, dice. Pero el oxígeno bien vale los encuentros que me ha regalado esta mañana. Es del Madrid, hay poetas socios del fútbol. Hay silencios. Busco ese matiz de sus ojos que es capaz de descifrar el mundo. Encontrarte delante de alguien que te ha acompañado a tantos viajes en forma de páginas repletas de versos, impresiona. La admiración, irremediablemente, a pesar de su normalidad, me fascina. Nos va ayudar. Viajaremos con él. Encontraremos las imágenes. Gracias, nos decimos. El proyecto nace. Y él se marcha.
Las dos sonreímos. Es el principio. Y regresamos con nuestros, con sus libros, al trabajo. Yo al periódico. Charo a su lenguaje.

12/6/07

fragmentos de mi abuelo

Hace unas semanas, paseaba nocturna con un amigo por una ciudad crecida. En el suelo había restos de botellas. Él, no sé por qué y de pronto, en aquel escenario de fiesta y sobre el eco de los conciertos, me preguntó por qué me gustaba la poesía… me dijo más bien – oye Jar, a ti esto de la poesía, alguien te lo ha tenido que meter…

G.M.R. Santa Olalla 1921 - Madrid 1999

Poema "Loco o cuerdo", 1963

15 años. Guerra Civil. Alistado en el ejército republicano. 1939. Preso político. Aprendió a escribir en la cárcel. Condenado después a trabajos forzados en la construcción de el Valle de los Caídos. Exiliado en Francia bajo el falso nombre de Juan Rey. Cruzó la frontera de regreso caminando.


Poema "He visto", escrito mucho tiempo después. 1979


Por inventarse canciones para nosotros, sentarme bajo el humo azul de su cigarro en las tardes de visita los domingos y leerme estos poemas. Por saberse todos los tangos de Gardel y cuidar a un gorrión herido. Por llevarse su historia y dejar solamente entrever a la persona. El silencio.


1987



6/6/07


... la ventaja de ser tantos
es que siempre hay alguien más...

A
Concierto de Julián y la Bandada.
Clamores, Madrid.


5/6/07


Quince años después. Nos fuimos a Getafe. Allí donde una madrugada el abuelo quiso abrir los grifos sin tocar la llave. Donde yo dibujaba los mapas de costas que años más tarde pude ver de cerca. Mis lápices nunca estaban ordenados, porque nunca supe no salirme de la raya negra. Donde mi familia ha perdido ya algunos sueños y yo sigo dando rodeos en una bicicleta verde. Nos fuimos para esconder el alcohol en la mochila y entrar en los conciertos. Hay historias que no se escriben con canela y azúcar. Hay recuerdos que son trozo de carne atrapado en los dientes, vendaval que le trajo sus recuerdos al buitre. La noche llega tarde. El sur de Madrid genera historias y muerde los caminos, acorta el recorrido. Allí vivía en una calle frontera. Mi padre repartía en semáforos un cuento infinito y de mañana camino del colegio. Tenía diez años. Por las noches, jugábamos al escondite entre los breves jardines hasta las doce. En aquel ascensor me sorprendieron con la primera caricia indefinida, miré desde el balcón el primer eclipse de sol a través del cristal marrón de una mahou rota. Los disfraces, la ventana, las tareas del verano, el olor de la hierba que cortaban de tarde. La papelería, el mercado, el kiosco. Regresar de vacaciones. Donde todo terminaba había una fábrica. Allí fundían metal toda la noche. Su fuego fue el primero de los miedos inexplicables que aun arrastro. En aquel triste campo, construimos una casa subterránea, exploramos los escombros de todos los residuos del cinturón de la ciudad. Allí donde ahora hay un centro comercial y una boca de metro, yo salté con un palo de montaña a montaña. Allí donde pusimos un viejo colchón entre paredes de arena, hoy firma discos un cantante famoso. Donde hoy hay un puente antes había un camino de tierra, y a mi madre y a mí nos dio el viento en la cara una mañana camino al autobús, nos empapó la lluvia.

1 de junio. Y ahora salgo a otro jardín, ordenado y perfecto, y me visitan, de allí y de entonces, los fantasmas, y la verdad, prefiero ni escucharlos.

1/6/07

mariposas

Estiras mi pelo sobre el colchón
desde su santuario
todas las mariposas del mundo
emprenden su vuelo
hacia mi vientre.

La lluvia arranca las estrellas.
Divergen los caminos.
La ciudad despide nuestros cuerpos
rumbo a puerto.

Me deshago del corazón
en una papelera de la central
ahí se queda llorando
en su coraza de seda.

La guitarra cubre mi cuerpo.
Su madera estriada
bebe de este amor veneno.
Su orificio absorbe mis lágrimas
que saldrán disparadas
con el primer acorde.

El humo rodea tu cama
baila
en una sinfonía chiapaneca.

Un semen de palabras
resbala
de tu boca a tus rodillas.

Mi mirada fértil
llora al viento.
Nace un universo
hijo nuestro.


(Imagen Sobre un cuadro de Escher)

Existe un lugar, en el bosque de Michoacán, Sierra Madre de México, donde miles de mariposas monarca, llevadas por el viento del norte, se reúnen en otoño tras un viaje hacia el sur de más de 4000 kilómetros. La razón de que esta mariposa deba realizar semejante migración está en que la maduración sexual sólo es alcanzada con el calor primaveral. Entonces, en su santuario, únicamente se puede escuchar el ensordecedor batir de sus alas.
.


Fotografías: Sandra Soler

28/5/07

1.30 a.m

ganaron las derechas...
... año amargo en política

En la redacción de El Universo de Madrid

26/5/07


If the moon smiled, she would resemble you.
You leave the same impression
of something beautiful, but annihilating.
Both of you are great light borrowers.

Sylvia Plath


19/5/07

c/Barco - Las Matas


Como la luz de un sueño

calle Barco
Cinco escaleras. Mi cuerpo baja, la tensión baja. Madrid huele a verano. Los dos lo hemos notado al salir del trabajo. A hierba que se riega, es de día y es tarde. De nuevo dan las dos. El pelo se deshace para el sueño. El polen en tu boca.


que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminando
esa parte de ti que no conoces

una mujer desnuda sale de un portal. Y le adelanto el paso. Lleva en las manos lágrimas. En la acera, me obsesiona el ritmo de sus respiraciones. Huele a perfume sucio, la calle sabe a cierre, a esquina desdoblada, a juego abandonado en el asfalto.

la vida que has llevado junto a mis pensamientos...

Y ahora vuelvo en el coche. La espalda siempre rota. Dejo caer las horas en la falda de rayas. Me agarro a ese volante para iniciar el salto. Gran Vía siempre abierta, ella se llenaría de motivos, con todos estos semáforos en verde, y autopistas vacías. Cuánto tiempo llevará ya durmiendo. Este cruce me lleva, inevitablemente y siempre, a recordar un beso.

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros

El agua retirando los últimos abrazos de las calles. Tu me impediste el agua.

responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio

Acelero la prisa o me alcanza una lágrima. Me imagino en la cama. Ese instante en que uno, quisiera llevar dormido muchas horas, no responder a nadie. Que la piel sea el pijama, esconderse debajo de una sábana blanca. Reconocer espacios, estirar bien los brazos y no agarrarse a nada. Descubrir un olor entre las telas limpias.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces
la misma que se queda

fría cuanto te marchas

Mañana habrá trabajo. Se hará pronto temprano. Me tomaré un café y daré la respuesta a todas estas dudas que ahora mismo, no quiero imaginar. Qué difícil es mantener sola un ritmo. Apago el motor. Me han dejado abierto. Y subo la escalera con palabras empujando en la garganta blanca. Que nadie se despierte. He contado hasta tres y no has llegado. Encenderé las luces. Y romperé el espejo.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan


Nunca he sabido dejar la cama hecha, elegir bien la ropa del otro amanecer, preparar las tareas, cerrar bien los cajones del armario.

recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.


Imprimo en la almohada el gesto de una boca. El cuerpo cae despacio entre montañas vacías. Nunca sé el momento en que dejo de ser para solamente estar. Algunos días me arrepiento de no haber destrozado aquella mano que me dio de comer.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.

Antes de marcharme, lejos de este día para siempre, recuerdo que Montero seguirá recitando en el coche, donde ya no lo escucho, ese poema que me ha traído hasta casa, que ha traído este dulce amargo de limón. O tal vez fue la calle. En Madrid ya es verano, abro todos los vientos y me enredo en la cama, y pienso dónde, dónde dormirá la puta que lloraba.

Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.


15/5/07

sirocco

Es de noche. Van a dar las dos.
Tiembla un cigarro en mi imagen contra las persianas.
Nadie sabe con exactitud las fórmulas sobre lo exacto. Que nadie me venga con nombres.
Y caerá alguna mano, hasta quedar dormida.
Y todas las piezas empezarán, por su espacio, a encajar en la cabeza sin que yo haya decidido dónde.
Me estorba mucho la ausencia.
Y querré, en esa oscuridad que ya soporto, traer la risa, el dolor, la sobremesa, la media botella, los secretos aireados entre los amigos. Querré regresar a la tarde del sábado.
Abre las contraventanas de los sueños.
Anoche estuve de viaje, en una casa extraña. Arena en las paredes. Toboganes, cristales.
Tú sales del agua. Y fumas envenenado.
Recibo un mensaje. Botella al mar.
Todo el día estuvo lloviendo. Llovía todo el día y acepté su agua y desafío. Nadie recoge el guante que se hunde en el charco.
Ya vi al niño que besaba a los pájaros.
Una tarjeta de racionamiento en las manos.
Mañana es 15 de mayo y fiesta en la ciudad.
Yo iré a un café cerquita de las montañas, donde estaré de paso y seguiré escribiendo mientras todos regresan. Le robo las imágenes tendidas en las cuerdas.
Llovía mucho. Demasiado.
Y recibía un mensaje.
No era tuyo.

Ya sólo México queda despierto mientras me escondo.
Allá van a dar las ocho.
Anda a la cama.

Sirocco: es un viento mediterráneo que viene desde el Sáhara cargado de arena y alcanza velocidad de huracán en el Sur de Europa. Se presenta en masas de aire caliente.

Alguien me explicó una noche todos los vientos posibles. Yo sé muy bien que no llegué con el sirocco.

11/5/07

LOBO


Mostró sus dulces dientes
dio un aviso
un rodeo a la Luna.
Se desnudó en la rabia.
Dejó el lobo la noche en mis rodillas
y embistió las estrellas.
Ahora recuerdo
el tono azul morado de sus párpados.
Sobre la habitación
el lobo
dibujó sus arañazos.
Un círculo cerrado
madera en las ventanas.
El instinto a la espalda
las manos como pájaros.
Inerte la pasión
rodó montaña abajo.
La lluvia bebió sangre
las muerte abrió sus alas.
Escuchamos
el eco de las gotas
en la herida.
Pesaba el corazón
bajo el disparo.
Buscó a golpe de lengua
la miel de las caderas.
Mañana con la luz

podremos ir borrando
el rastro de las huellas.

5/5/07

Llevo dos naranjas en una bolsa. Venezia amanece sobre sus venas abiertas. Hoy la ciudad huele a fruta, a despertarse y tener el cafe hecho. Los desenlaces dormidos. La humedad. Llegamos atardeciendo en los bordes de los canales. Postal misteriosa de carnaval. Por tercera vez visito la ciudad de las máscaras. Nosotros también nos la ponemos. Nos disfrazamos de olvido, movemos la boca entonando un rumor de mercader pirata. Es la belleza de las caidas, la suave belleza de lo viejo.
No sé lo que tiene que a pesar de ser tantos en ella, no se hunde, y hermosa resurge de sus aguas para ser escenario del juego urbano.
Venezia se salva de la vieja Europa. Es un inmenso bazar de imaginaciones y deseo. Miro la luz de todas las habitaciones de sus hoteles de noche, con las hiedras trepando por las espaldas y construyo escenas, sonidos que escapan de sus ventanas. La imagino vacía, en invierno. La imagino desnuda, con neblina, sin góndolas turísticas, sin cámaras, sin palomas enloquecidas.
Pero Venezia tiene este aquí, este así y este ahora, tiene esta sombra de duda, este quebranto opaco de violín. Venezia se presta para salir bien en los recuerdos, aunque sabemos, que seguimos disfrazados.
Yo he viajado siguiendote entre sus callejones oscuros y tú no olvidas que llevas siempre puesto el antifaz.

26/4/07

los amigos


Subiendo al Sur llovía mucho. Un libro en mi mochila se llena de agua. Las dos llegamos pronto. Pero Subiendo al Sur está cerrado. Un par de claras y hacemos cuentas con los boletos, con los días, con el verano. Al final llegamos. Sabor de fuera. Calada hasta los versos. Caladas al cigarro. El azar deja México sobre la mesa. Conjuramos futuros en esas calles. Una revolución cumple años embocando claveles en los fusiles. Subiendo al Sur.

19/4/07

nocturno republicano

Un pájaro de papel en el pecho
dice que el tiempo de los besos no ha llegado.
V. Aleixandre

Era domingo 15 de abril.
Aún con resaca post-republicana.

Sabía que la persona a la que esperaba me iba a regalar una demora que terminaría calándome. Llueve en Madrid. Acabo de salir de tres horas y media de teatro: Homebody Kabul (tengo que pensarla mejor). A mí lado, en una casi desierta plaza de Santa Ana, una estatuta de bronce parece que sangra corrientes de lluvia. La miro, y ahí - nunca me había fijado -, está Lorca con un pájaro echando a volar entre las manos. El cuaderno se me va llenando de gotas. Saco la cámara de fotos y me vuelvo loca con el objetivo dando a todos los botones, enfocando, desenfocándome... quiero su gesto y sus manos. Un señor se me acerca y cierra su paraguas. Los ojos más azules. Y comienza a hacerme gestos para que le de la cámara. A picture with him?, algo que entendí porque sonó extraño como mi inglés... le sonreí y le dije que no con la cabeza. Entonces, comenzó una clase de historia en inglés en pleno barrio de las cortes. Franco killed him, killed, killed, killed, decía, mientras se pasaba un dedo por la garganta y se ponía una pistola humana en las sienes. Al final, no pude más que darle el gusto de decirle: ouh... i didn´t know (debíamos ser de la misma escuela) y aquel republicano se marcha maldiciéndome: mierda de extranjeros, nunca quieren saber... y camina moviendo la cabeza de un lado para otro.
Me refugio en la boca del párking. Se termina mi espera y cierrro el cuaderno. Caminamos hacia otros versos.





ASESINATO
(Dos voces de madrugada en Riverside Drive)

¿Cómo fue?
- Una grieta en la mejilla.
¡Eso es todo!
Una uña que aprieta el tallo.
Un alfiler que bucea
hasta encontrar las raíces del grito.
Y el mar deja de moverse.
- ¿cómo, cómo fue?
- Así.
- ¡Déjame! ¿De esa manera?
- Sí
El corazón salió sólo.
¡Ay, ay de mí!

F.Gcía. Lorca
Poeta en Nueva York

13/4/07

(Fotografía: Charo Ruiz, Veracruz.)


en el relieve de una vena palpita este secreto

la suciedad de mis pies sobre su blanco lino, el cansancio físico de las extremidades del alma, el olor a ron por todo el pelo, charcos insalvables de ron bajo la cama. No soportó el ambiente húmedo que todo lo envolvía entonces, ese territorio que hoy se le hace sombrío entre nuestras sábanas. Como a un niño que se entera de que no llegó volando le asusta caminar hacia la mancha de la selva, inmensas, acuáticas hojas verdes, los ríos subterráneos, el ruido de lo que nunca se ha escuchado. Sólo quería bañarme, hacerme bonita barca, capucha roja, enseñarme a morder de la manzana. Ahora huele ácido ese verso, tan sólo huele a plástico y residuos. La nostalgia es un sentimiento vertical que te enseña a mirar hacia arriba cuando caen las cenizas de la zafra. No sabe de qué le hablo. Se extraña y se refugia detrás de la lumbre. No sabe por qué la piel se volvía negra al caminar descalza. Ahora intuyo que no lo supe ver a tiempo preciso y qué bien se nos disfraza la falsa honestidad.


7/4/07

lugares comunes

Cuando uno regresa de un viaje tiene la secreta esperanza de que un milagro haya hecho que todo sea distinto. Pero uno sabe que sabe, aunque lo olvida a diario, que nada es para siempre. La vida nace con la muerte adosada, no son consecutivas. La lucidez hace ver que este tiempo es algo tan banal que no se puede ni debe vivir como si fuera una tragedia. La lucidez es un don y es un castigo. Los dueños del mundo están tan establecidos, que hasta permiten que existan los sueños y las revoluciones, porque creen que nunca van a acabar de joder a nadie.
Ya veremos.


Cierran utopía y allí quedan muchas, muchas noches y recuerdos, batallas y botellas.



4/4/07

cometas

(He tenido que levantar la mirada -dijiste.
Y entonces perdí el hilo de todas las palabras)


Aquí me tienes

sentada

bajo el vuelo de la semilla de colza

buscándome el aliento.

Llegas inadvirtiendo

el mismo vértigo

que, de golpe,

abre mis manos

y escapan las cometas de la playa.

Más allá de tu voz

tu rostro está vacío de boca.

Aquí me encuentras

desnuda

sobre escombros de flores

donde

(y sin darme cuenta)

voy muriendo.

(invierno de 2003 /Cádiz, verano 2006)