26/4/07

los amigos


Subiendo al Sur llovía mucho. Un libro en mi mochila se llena de agua. Las dos llegamos pronto. Pero Subiendo al Sur está cerrado. Un par de claras y hacemos cuentas con los boletos, con los días, con el verano. Al final llegamos. Sabor de fuera. Calada hasta los versos. Caladas al cigarro. El azar deja México sobre la mesa. Conjuramos futuros en esas calles. Una revolución cumple años embocando claveles en los fusiles. Subiendo al Sur.

19/4/07

nocturno republicano

Un pájaro de papel en el pecho
dice que el tiempo de los besos no ha llegado.
V. Aleixandre

Era domingo 15 de abril.
Aún con resaca post-republicana.

Sabía que la persona a la que esperaba me iba a regalar una demora que terminaría calándome. Llueve en Madrid. Acabo de salir de tres horas y media de teatro: Homebody Kabul (tengo que pensarla mejor). A mí lado, en una casi desierta plaza de Santa Ana, una estatuta de bronce parece que sangra corrientes de lluvia. La miro, y ahí - nunca me había fijado -, está Lorca con un pájaro echando a volar entre las manos. El cuaderno se me va llenando de gotas. Saco la cámara de fotos y me vuelvo loca con el objetivo dando a todos los botones, enfocando, desenfocándome... quiero su gesto y sus manos. Un señor se me acerca y cierra su paraguas. Los ojos más azules. Y comienza a hacerme gestos para que le de la cámara. A picture with him?, algo que entendí porque sonó extraño como mi inglés... le sonreí y le dije que no con la cabeza. Entonces, comenzó una clase de historia en inglés en pleno barrio de las cortes. Franco killed him, killed, killed, killed, decía, mientras se pasaba un dedo por la garganta y se ponía una pistola humana en las sienes. Al final, no pude más que darle el gusto de decirle: ouh... i didn´t know (debíamos ser de la misma escuela) y aquel republicano se marcha maldiciéndome: mierda de extranjeros, nunca quieren saber... y camina moviendo la cabeza de un lado para otro.
Me refugio en la boca del párking. Se termina mi espera y cierrro el cuaderno. Caminamos hacia otros versos.





ASESINATO
(Dos voces de madrugada en Riverside Drive)

¿Cómo fue?
- Una grieta en la mejilla.
¡Eso es todo!
Una uña que aprieta el tallo.
Un alfiler que bucea
hasta encontrar las raíces del grito.
Y el mar deja de moverse.
- ¿cómo, cómo fue?
- Así.
- ¡Déjame! ¿De esa manera?
- Sí
El corazón salió sólo.
¡Ay, ay de mí!

F.Gcía. Lorca
Poeta en Nueva York

13/4/07

(Fotografía: Charo Ruiz, Veracruz.)


en el relieve de una vena palpita este secreto

la suciedad de mis pies sobre su blanco lino, el cansancio físico de las extremidades del alma, el olor a ron por todo el pelo, charcos insalvables de ron bajo la cama. No soportó el ambiente húmedo que todo lo envolvía entonces, ese territorio que hoy se le hace sombrío entre nuestras sábanas. Como a un niño que se entera de que no llegó volando le asusta caminar hacia la mancha de la selva, inmensas, acuáticas hojas verdes, los ríos subterráneos, el ruido de lo que nunca se ha escuchado. Sólo quería bañarme, hacerme bonita barca, capucha roja, enseñarme a morder de la manzana. Ahora huele ácido ese verso, tan sólo huele a plástico y residuos. La nostalgia es un sentimiento vertical que te enseña a mirar hacia arriba cuando caen las cenizas de la zafra. No sabe de qué le hablo. Se extraña y se refugia detrás de la lumbre. No sabe por qué la piel se volvía negra al caminar descalza. Ahora intuyo que no lo supe ver a tiempo preciso y qué bien se nos disfraza la falsa honestidad.


7/4/07

lugares comunes

Cuando uno regresa de un viaje tiene la secreta esperanza de que un milagro haya hecho que todo sea distinto. Pero uno sabe que sabe, aunque lo olvida a diario, que nada es para siempre. La vida nace con la muerte adosada, no son consecutivas. La lucidez hace ver que este tiempo es algo tan banal que no se puede ni debe vivir como si fuera una tragedia. La lucidez es un don y es un castigo. Los dueños del mundo están tan establecidos, que hasta permiten que existan los sueños y las revoluciones, porque creen que nunca van a acabar de joder a nadie.
Ya veremos.


Cierran utopía y allí quedan muchas, muchas noches y recuerdos, batallas y botellas.



4/4/07

cometas

(He tenido que levantar la mirada -dijiste.
Y entonces perdí el hilo de todas las palabras)


Aquí me tienes

sentada

bajo el vuelo de la semilla de colza

buscándome el aliento.

Llegas inadvirtiendo

el mismo vértigo

que, de golpe,

abre mis manos

y escapan las cometas de la playa.

Más allá de tu voz

tu rostro está vacío de boca.

Aquí me encuentras

desnuda

sobre escombros de flores

donde

(y sin darme cuenta)

voy muriendo.

(invierno de 2003 /Cádiz, verano 2006)

1/4/07

latina



Domingo burgués en La Latina. La música en la calle se convierte en delito.
Y hasta el subcomandante Marcos ha desaparecido de los puestos de camisetas del Rastro.

29/3/07


buscando la fórmula
(y perdón si haciéndolo profano)

25/3/07

la trampa y el vino


Dos copas de vino. Un fluorescente en la cocina retirando la magia. Ahogarse en rojo, fundido a negro. Te vas. Cierra la puerta. Has ganado. Cierra la puerta. Intuyo en la memoria los recuerdos que se vienen. Me voy a la ciudad donde no nos tomamos esta fotografía. Estoy tratando de salir de la trampa. He caído, qué gracia. No estoy aquí por miedo. Aburrimiento, soledad, riendas sueltas. Las palabras que duelen se olvidan. Las palabras que nos protegen suelen hacer daño a quien las escucha. Cierra la puerta. Entra el frío de la noche, se esconde dentro, debajo de los párpados. Mientras miento, redescubro el dibujo, las líneas. La espiral en la espalda. Las manos que trepaban. La radio emite y emite canciones. Me voy a la ciudad de las brújulas, de los claveles y las estrellas. La ciudad donde no estuvimos, donde aún no nos emborrachamos. Me baño en las trampas del vino, el inducido olvido de la embriaguez. Tú también te has olvidado de todo. Las noticias se abren paso desde otras capitales. Unos ojos te encuentran en el centro. Pasan cosas, a todos nos pasan. A mí también. Los ojos también rojos, como el vino, cuando cuelgo un teléfono. Nadie es importante. Nada circula alrededor de nadie, pero hay personas que de pronto nos caen del cielo camino de regreso. Delirio. – Tan sólo tu silencio en el vacío, donde no lo atraviesan las guitarras, ni la puerta de atrás, ni la penumbra del rito de tus formas. Tan solo este vacío que se pega a nuestra piel y esta tristeza hermética. Tan solo este terrible balbuceo de regresar al punto de partida. – Ahora, por favor, cierra la puerta. Sal.

20/3/07

hacia atrás


Renegar es difícil. Ahora imagino una carretera. Un coche blanco. Yo esperando palabras en un barrio del sur de Madrid. Esperando un pasaporte. Reconozco la sensación de la rabia en la punta de los dedos, de la lengua. Tal vez fue la lengua, la-mía, que a veces se retuerce y se niega, reniega. Ya solo queda arrancarlo. Llegar a aquella explanada, y arrancar a golpes la sensación. Cortar las conexiones de la memoria, provocar cortocircuitos en todo lo que duele, desdoblar los recovecos, limpiar los rincones, exorcizar la tendencia de las lágrimas por ver el aire. Volver a aquella cala en una isla más allá de nuestro sur, cuando las páginas estaban vacías y no había nadie para decirme que no tomara aquel barco.

14/3/07

despierta...

Antes de conocerte, mucho antes, pensé en perseguirte por la ciudad blindada, con sigilo, inventar una fórmula para tu nombre, reconstruir tu historia a partir de aquel gesto de levantar, en el momento en que yo salía por la puerta, el vaso. Solo una noche y quería precisar donde vivías. Tendría que seguirte de puntillas por las nubes. Ser una sombra y no quitarme el antifaz y aquella capa de batallas ganadas que entonces avalaba mis ojos. Antes de conocerte, ibas vestido verde agua - tan lejos tú de lorca - , qué facil recordarte, tu voz también sonaba como el agua, a habitaciones donde el sol quiebra las persianas, donde duermen niños hasta entonces, cuando alguien los despierta y les sacude las sábanas del polvo de las hadas. Quise saber como despiertas.


Puede nacer el amor de la curiosidad?


(primera parte: escrita antes, mucho antes... )

11/3/07


M-604. Valle de Lozoya. No estalla la tormenta. Los recuerdos vienen y no se van. Algo susurra cuentos de otros continentes en mi oído – "siempre hay un instante que apacigua los celos, y una radio emitiendo canciones para temblar, un instante propenso al amor turbulento. De qué sirve aferrarse a los mitos, si olvidé cómo suenan las sedas al rasgarse en umbrales de especias y ese tacto de pulpa que dejan las guayabas en la lengua, al límite de la luz en los balcones" - leo. Y regreso al volante. Se va rompiendo el hielo. Un río corre con nuestra risa. Se enloquece la veleta. Atrás y sin retorno el invierno se muere cuando giramos la última curva. Quedamos descubiertas, desarmadas, cara a la primavera. Habrá que sonreír. Entre las piernas una lágrima embalsa la tristeza.

5/3/07

eclipse en marzo

Luna roja anuncia guerra. Escondernos por el mundo. Tus manos, material sensible, las mil terminaciones, sus líneas, el camino deslizando cuerpos de mujer. La herida entre los dedos, el lugar que nos hizo tanto daño. Detrás de la locura suena un tango. Las cartas, los hilos negros de la pena. Bucear por las calles despiertas de la madrugada de mi ciudad. Caminar. Caminar hasta donde la conciencia sabe que te dijo adiós aquella noche. Indagar es palabra que abre inevitables surcos.

27/2/07

recuerdo


Ahora hace más frío que entonces, cuando viajamos hasta el sur y caminamos hasta donde no quedaba nadie, donde se escuchaban los sonidos de la selva. Hundimos nuestros pies en el río. Sentía el agua y la arena correr entre ellos. Y regresamos a casa. Y aún vi ponerse la constelación del guerrero muchas noches sobre nuestro jardín, bajo las palmeras. Era a finales de septiembre y en Madrid cuando de nuevo me reencontré con aquellas estrellas. Desde entonces, al igual que las pléyades huyen por el cielo nocturno de orión, esta constelación dirige la brújula loca de mis pasos, los que ya no se hunden en aquel río y pisan un acelerador de un coche para que el tiempo pase menos rápido.

25/2/07

LLueve en Madrid, han cancelado el atardecer

22/2/07


Ojeo los periódicos y el tiempo de las nubes. No pronuncio algún nombre por miedo a ver la herida. No digo las palabras que debiera decirle. Luego digo algo inútil, mágico, irreparable. Voy a la universidad tan de mañana que sigo deseando lo mismo que en la noche en el trayecto. Y me agarró al volante rescatando recuerdos de ayer, de hace tanto. Un fantasma me escupe su veneno en los ojos. El sol sale en la sierra. Nieva dentro. Él me lee hoy inquieto esto que te cuento, decidido y cobarde. Yo también me he escondido. Solamente los bordes de las sábanas conocen el secreto.

19/2/07

No apagar nuestra mirada nunca
prometimos
no someter la brújula.
Se ha ido haciendo tarde desde entonces.
Si te cuento mis sueños enmudeces
y te dan aun más miedo
que esa serpiente enorme que transporta
corazones de madrugada en tu ciudad.
Sintonizo la radio de la locura
esa emisora sólo suena en tu cabeza, me dices.
Qué poca libertad en tus palabras
qué sabe
quien no ha volado nunca más allá de las playas
quien no ha visto amanecer bajo dos lunas
quien no ha abierto los labios a una orquídea
quien no ha dormido a un niño asustado en sus brazos
quien a pesar de verlas no sabe
de qué huyen las estrellas.

18/2/07

domingo+formas de mirar las estrellas

Té dulce y verde. Comienzan a salir los cien tulipanes que planté a finales de verano. Entra el sol por la terraza, poniéndolo todo perdido de luz. Domingo atardeciendo. Ella pinta sirenas. Él se levanta y riega del latón las plantas. Yo escribo sobre un tapete traído de San Cristóbal.
Un instante tranquilo. Una tarde de invierno.



























































jueves 6 de diciembre de 2007
formas de mirar las estrellas


Y si el anhelo te lleva a navegar en mares tormentosos,
cuando las Pléyades huyan del poderoso Orión
y se hundan en las brumosas profundidades
y todos los borrascosos vientos rujan,
no sigas entonces con tu barco en el oscuro mar
sino, como te pido, recuerda trabajar en tierra..
Hesíodo


el astrofísico
o el Objeto Messier 45



Las Pléiades contiene más de 3.000 estrellas, está a unos 400 años luz de distancia y sólo se expande unos 13 años luz. El brillante cúmulo está rodeado por una nebulosa de reflexión azul. También pueden encontrarse en las Pléiades, enanas marrones débiles y de baja masa.




Esta imagen del cúmulo de las Pléiades me la ha pasado Julián, el físico.

aroa
o la búsqueda de Orión

La búsqueda, el diestro azar impreciso. Fue una vez y después se encadenó la casualidad a los ojos. Por detrás de las palmeras que había en nuestro jardín mexicano, de la tapia blanca, siempre la misma imagen, fantasmagórica, sobre el azul tan negro que cortaba el silbido del tren. María se acuerda. O fue quizás cuando lo hicimos canción. O cuando las estrellas aparecieron, y yo sonreí nerviosa, esperando la explicación que sólo el tiempo me daría más tarde. Una, dos, tres en un instante de piel, ahí están y yo las tocaba, las recorría. O cuando por encima de un hombro en Madrid. Más allá de las acacias, se me ocurrió levantar los labios y entre las hojas aparecía de nuevo, con su brazo en alto y su túnica nocturna. Y en la playa, justo sobre él. El trapecio, la diagonal, el mito. El guerrero se deja ver a veces. Hasta un año entero ha llegado a desaparecer. Pero, cuando lo hace, algo tiembla y la tierra que está más al sur de mí misma, se tambalea y se abre telúrica.

el mito
o la huida de las Πλειας

En griego Πλειας Pleias, ‘muchas’; Πλειάδες Pleiades, ‘hijas de Pléyone’; o Πελειαδες Peleiades, ‘hijas de palomas’.

Eran las siete hijas del titán Atlas y la ninfa marina Pléyone. Junto con las siete Híades eran llamadas Atlántidas, Dodónidas o Nisíadas, niñeras y maestras del infante Dionisio. Las Pléyades eran ninfas en el cortejo de Artemisa.

Existe cierto debate sobre el origen del nombre 'Pléyades'. Se aceptó que venía del nombre de su madre, Pléyone. Sin embargo, es más probable que provenga de πλεϊν, ‘navegar’, pues el grupo de estrellas de mismo nombre es visible de noche en el Mediterráneo durante el verano, de mediados de mayo hasta principios de noviembre, lo que coincidía con la temporada de navegación en la antigüedad.

Las Pléyades debieron haber tenido considerables encantos, pues varios de los más importantes dioses (Zeus, Poseidón, Ares) mantuvieron relaciones con las siete hermanas celestiales, relaciones de las que nacieron varios hijos: Maya, la mayor, fue madre de Hermes con Zeus. Celeno fue madre de Lico con Poseidón. Alcíone fue madre de Hirieo con Lico. Electra fue madre de Dárdano e Iasón con Zeus. Estérope fue madre de Enómao con Ares. Taígete fue madre de Lacedemón también con Zeus.

Mérope fue la única de las Pléyades que no mantuvo relaciones con los dioses.
En el cúmulo sólo seis de las estrellas brillan intensamente. La séptima, Mérope, lo hace débilmente porque está eternamente avergonzada de haber mantenido relaciones con un mortal.

Tras ser Atlas obligado a cargar sobre sus hombros con el mundo, Orión persiguió durante cinco años a las Pléyades y Zeus terminó por transformarlas primero en palomas y luego en estrellas para consolar a su padre. Se dice que la constelación de Orión sigue persiguiéndolas por el cielo nocturno enamorado de Mérope.

En otra versión cuenta la mitología que Enopión, movido por los celos, le sacó los ojos a Orión en castigo para que jamás volviera a ver a Mérope. Así transcurrió su vida, hasta que un día pisó un escorpión sin darse cuenta, que le picó y murió envenenado. Los dioses se apiadaron de él y lo colocaron en los cielos junto a sus dos perros de caza y una liebre. Se dice que por eso persigue a Mérope y las Pléyades y huye de Escorpión, al otro lado del cielo. También se cuenta del guerrero que ataca a Tauro de las bestias que invadieron Quíos.