4/9/11
¿Qué está pasando en México?
31/8/11
este libro es una herida
24/8/11
Eichstätt
Banda sonora, [da capo a fin]: Deltoya y Sound of music
Todas las casas donde viví, que fueron tres, están hoy en obras, como si hubieran aguantado casi diez años para verme regresar a arrancar los ecos de las paredes, la risa, el sonido de la guitarra.
Podría decir que aquí te vi llegar, recuerdo perfectamente la hora, como ibas vestido, el cruce, siendo tú tantos que hoy quedáis lejos para una cerveza bajo el atardecer. Grabado el sonido de las campanas como un eco lejano de este bosque dentro de un corazón de hojalata.
Nada sabéis de los miedos que hoy manejo.
No puedo evitar que una húmeda y vieja nostalgia se agarre a mí, con sus dedos de musgo. Me asomo por la ventana que nos vio dormir la borrachera, éramos tan jóvenes.
Bailábamos tango sobre las aceras, recitábamos versos a las esquinas, ilusos, aun éramos la estampa del prejuicio y el estigma de nuestras casas.
Todo era tan posible como imposible.
El Fotógrafo va soportando mis reencuentros con cada ciudad en la que dejé un lamento al despedirla. No se equivocaba mi drama aquel julio, previsión de un futuro donde no cabria regreso posible.
21/8/11
Alemania (Selva Negra - Freiburg - Bietigueim - Rothemburg ob der Tauber)
hace
tanto
tiempo.
El olor de la patata cocida y el sauerkraut escapa por la ventanas de los restaurantes de la ciudad. Los estrechos canales fluyen con nosotros. Por fin él puede probar los spätzles del sur, mi plato favorito, una especie de gusanitos de harina y huevo que hierven en agua.
Visitamos a un viejo amigo de la familia que emborracha al Fotógrafo. Ya son uno mas en casa de los Brett. Las chicas no viven allí. Pero ella sigue preparado las confituras con azúcar y amor, cuidando el mas mínimo detalle. De ahí volvemos a la carretera y viajamos al pueblo de la Navidad eterna. Rothemburg, que tantas veces me viste aparecer.
Alemania huele a recuerdo. Es extraño, pero siento algo de angustia. Aquí estuve protegida. Mi segunda linea en la batalla. Aquí las carreteras tienen el nombre que mi padre les dio.
15/8/11
Ginebra - Schwartzwald
10/8/11
Madrid - Darnius (frontera España-Francia)
700 kilómetros
Banda sonora: Porcupine Tree, BSO Il Postino, Tchaikowsky, Julieta Venegas, Silvio, Kula Shaiker
Me gusta conducir, mucho, viajar por carretera. Cuantas veces he tenido el sueño loco de llegar hasta México, cruzando Europa, el Polo Norte y bajar hasta aquella latitud. Una tierra fría y blanca atravesada por mi pequeño coche. En el sueño, siempre paro frente a la casa de un amigo de allá y pito hasta que se asoma a una ventana y le grito: estoy aquí. Luego nos vamos al parque a echar unas chelas y yo miro mi coche aparcado bajo las altas palmeras, aquellas, orgullosa del camino, querido Ulises.
Hoy ha sido nuestro primer día de ruta. En total, puede que hagamos unos 5.000 kilómetros, la mitad del camino que hago yo sola en mi sueño. Conducir me hace pensar con algo de nitidez, tampoco mucha, ideas explosivas, proyectos volubles bajo el sol de Castilla, la vieja.
Hace muchos años que no recuerdo Europa, con su centro verde de casa de muñecas, en todos aquellos paisajes que recorríamos durmiendo en los trenes, cuando queríamos comernos el mundo y todas las incertidumbres.
Darnius, Can Massot
Ya ha caído la tarde cuando dejamos la nacional y serpenteamos por una carretera del prepirineo. Cuando llegamos a la massía, mas de cien personas sentadas bajo el plátano centenario leen poemas de autores catalanes, tambien algún espontáneo se arranca. Un caballo observa desde el prado, la Marta se balancea desde una rama, la abuela llora.
La vieja casona, construida hace mas de 300 años, fue comprada por la familia de Roser hace 100 y hoy, después de mucho trabajo, la han convertido en un precioso alojamiento rural, donde evitan, en la medida de lo posible, ir al supermercado.
El niño, nos dice el padre, que nos ha salido poeta, el pobret, y ha invitado a los amigos con los que se escribe en los blogs a leer. Nosotros sonreímos y el Fotógrafo les dice que yo tambien soy poeta, palabro grande para una huésped, pienso. Pero se corre la voz y terminamos cenando pan con tomate, almendras y vino espumoso del Penedés en una mesa grande donde parece que pueda caber el mundo entero en una noche.
3/8/11
on the road
Esta es nuestra ruta:
31/7/11
balance

25/7/11
Las vacaciones que no imaginé (fin)
Hemos vuelto a casa. Tres girasoles nos alumbran la entrada. He abandonado las publicaciones del diario vacacional, se interpuso la vida y el viento fuerte de la frontera. Qué más me quedó por decir: que un pueblo francés abandonado, que la vieja aduana con sus extintos puestos de souvenirs, que el Fotógrafo parecía muy feliz en la última cena y estaba muy guapo, que declaramos a Joan, el camarero, capitán de nuestro naufragio.
Madrid parece distinto porque las noches mueven los visillos rojos, nos despiertan para cerrar la ventana de madrugada. Las pequeñas moscas de la fruta han fallecido pegadas al techo. Un helicóptero nocturno sobrevuela la ciudad, atento a la revolución y los brazos en alto. Que hemos colgado los cuadros que esperaron pared durante meses. Que el jabón que compramos en Marsella, o cerca, invade de miel el dormitorio.
Mi perro no se enreda entre mis pasos y le extraño. Ayer, el cumpleaños de mi padre, y hoy es domingo a pesar de que la semana se ha quedado sin su primer mordisco.
18/7/11
Las vacaciones que no imaginé (2)
Nube remota en San Martí
El Mediterráneo nos muestra su soberbia faz en San Martí. Intento limar con sol las huellas que la impotencia de los días pasados ha dejado en mi cara. Caligrafía de los sueños no termina de hacerme compañía, pero sí ofrece un contrapunto a las nubes ligeras que nos sobrevuelan. Parece que aquí ya nada pudiera tener la intensidad que prometía.
Imagino el puerto abandonado dentro de unos años, con todos esos carteles de ‘Beach Club’ oxidados balanceados por la tramontana, apastelados a fuerza de rayo, un holandés paseando a un perro, una casa de carne vencida. Barcos flotantes en canales que una vez miraron el sombrero volado de una turista perderse bajo las bunganvillas, morir ahogado.
las vacaciones que no imaginé
Haces las maletas y te vas, y crees saber a dónde. Pero no es cierto. La vida gira y concluye si quiere ahora mismo. Y abres los ojos el domingo en la misma ciudad, Barcelona, y a tus pies el Raval es atravesado por un sol sanguinario. Enseguida vuelve la rabia y no queda otra que pasar una página y sí, hay cosas peores, pero, por ahora, maldigo a todos los marineros que me dejaron en tierra.
Luego me siento culpable por no dejarme llevar por el optimismo de encontrar fácilmente un lugar donde desayunar en la calle un domingo temprano, croissant y café con leche, lo único de lo que nos hemos alimentado desde que salimos de casa. La desilusión está tendida bajo mis ojos, como ropa remojada por la lluvia.
Hoy, ni la humedad es mi aliada. Las calles son demasiado densas y pegajosas para seguir tirando del par de maletas. Todo se vuelve circunvalación de un destino inexistente. Descrédito.
Será muchas horas después, el mar explotando dentro de mi boca al masticar la crudez del pez desalado, cuando pueda olvidar, por un instante, el laberinto.
Durante toda esta primera parte, el Fotógrafo está más tranquilo que yo, que soy toda furia y lágrima fácil.
El pueblo medieval donde dormimos, nos presta su empedrado y nos abraza.
7/7/11
25/6/11
Cádiz y el río Kwai
El Flahertys ha cerrado y, en su lugar, una brasserie custodiada por un simpático latino sirve todo tipo de variedades de mejillones. Alfredo Trujillo (entero para no olvidar su nombre), el camarero poeta de otros veranos, también ha desaparecido del puerto. Junto a estos, otro local, que aparece en la narconovela de un afamado escritor, es el único lleno. Entramos para preguntar si tienen Capitán Morgan y me doy cuenta al levantar la vista del conteo de monedas, de que mi cuenta bancaria es, con seguridad, más triste que la de cualquiera de los que están allí. El Fotógrafo y yo abandonamos las cercanías del muelle. Nos sentamos junto a una fuente, bajo una palmera que cimbrea por el viento húmedo de la noche. Él cuenta batallas del instituto y de un personaje de El puente sobre el río Kwai. Así son sus monólogos*. Yo apoyo la cabeza en su hombro y espero para volver a la casa.

Fotografía del puente sobre el río Kwai. Es de Buffalo Tours, otra cosa sería si el Fotógrafo y yo pudiésemos elegir donde volar y él retratase el lugar.
* No es que me aburra su monólogo, es que, a veces, sabe demasiado.
12/6/11
Los poemas de D.C.N.
Yvonne y yo en Santa Cruz
El pelo todo rojo es de Yvonne
como Maureen O’Hara pero diciendo
puta y chiquitito sacando
la lengua y los dientes como una lunática
toda rosa,
mi pecosa
enloquecida quince horas encerrada
en la flota el día de Saint Patrick,
Varados en el Café Lorca hablando
de cocina bebemos
whiskey irlandés gratuito promoción de lanzamiento ella
sube al escenario y yo la miro
anunciando absurdamente el whiskey y era todo
bonito cuando volvió por sorpresa de su cuarto
a mi cuarto nos besamos y dormimos
antes y después
almorzamos en el mercado y vimos la tele en el hotel
gratuito cortesía
de Aerosur, no puede
pasar yo dije:
-Es mi enamorada.
Ubaldo dijo:
-Tartinflet.
Y lo dijo de una manera
exquisitamente ridícula,
con señoras que fabrican
figurillas de trapo
y otros parientes
extravagantes con perilla,
o viejos y Guillaume
y Sina tumbados
en el césped con Felipe
haciendo fotos,
Yvonne en la terminal
se acerca hasta la valla y nos besamos
entre los alambres. -Al final
abrieron la carretera.
Yo me agarraba
el corazón para que se quedara
quieto,
escondido en el pecho;
no salta de amor sino de amor
a la belleza y al amor.
Otra vez la terminal:
La flota que se marcha
lenta,
Refunfuñando.
Ahí le tienen, guitarra en mano, con Cromática
28/5/11
21/5/11
Una imagen para una vida distraída:
Fermento de los peces bajo el puente.
El sol no era el exceso.
Los peces, los peces no importaban.
Sí la carta del banco.
Solo el fruto seco helado. La marioneta gira.
Sale de trabajar. Recuerda el levante. La mañana.
La mano.
Lágrimas de María. La calle, la calle levantada.



