(He olvidado poner mi altarcito de muertos).
Es la revancha de la primavera. La pasada.
No es cierta escritora muy santa de mi devoción, pero ahora, por ser de todos el día, la felicito también. Y porque el jueves, sentados por riguroso orden alfabético, de sus manos recibimos un título de posgrado y unas palabras:
(además de que haga su trabajo)?:
amor".
Precisamente la persona que estaba sentada a mi lado en tal evento fue mi primera editora. Tengo algo que agradecerle. Ver mis poemas hilvanados de forma preciosa. Sin embargo, lo nuestro fue una larga y fría primavera.
Y ahora, ante la dificultad de que nadie, ni yo misma, pueda acceder a Veinte años sin lápices nuevos, que yo no sepa bien qué ha sido de mis páginas y eso, les aseguro, me causa mucho dolor, quiero colgarlo aquí. Qué sentido tiene que exista si llevo meses diciendo que no sé cómo tocarlo, ni llegar a él. Si nació fue para ser compartido. (Al lado, a la derecha pueden descargarlo en pdf si hacen click sobre la imagen o comprarlo a través de la web de la Casa del Libro que sí funciona...)
Por si este es el último día de calor del año.
Ojalá les gusten.
El resto, digamos, es frío y me lo callo. Bastante tenemos por delante.
Un abrazo.















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