Hace ya cuatro años que un grupo de valientes se subió a un escenario para recorrer los paisajes de la vida de Pablo Neruda. Yo estaba recién llegada de Alemania y una investigación sobre los años del poeta en Madrid me dejó sumergida en su poesía y en su vida. Para dejar de hablar de las cosas que me obsesionan, quise secuestrar a mis amigos e involucrarles en una obra de teatro escrita a medias con el señor Jorge Dau que se llamó después ‘El viajero inmóvil’ y desintoxicarme al fin.Poco se sabe del tiempo que de borrachera ideológica y de botella pasó Neruda en Madrid. Vino a sustituir a la premio Nobel chilena, antes maestra suya de escuela, Gabriela Mistral. Vivía en Argüelles, en la ‘casa de las flores’. Ustedes habrán pasado por delante mil veces cuando pasean por la calle Princesa. Ahora, como en todos los lugares míticos, hay en los arcos de su sótano una sucursal de algún banco. Aquí conoció a Alberti, Lorca, Miguel Hernández, por el que Neruda sintió devoción, Altolaguirre y el grupo de intelectuales de entonces. Aquí tuvo que aprender de la derrota, de la guerra, del exilio y de la muerte de los inocentes. Aquí se contagió de comunismo. Aquí nació una bella revista que se llamó ‘Caballo verde para la poesía’, de la que sólo crecieron dos números.
Cuentan que Manuel Altolaguirre, que fue el editor, transportaba los ejemplares en el carrito de su hijo por las calles. Y cuentan que solamente dos ejemplares se conservan. Uno está en la hemeroteca Conde Duque, aquí al lado. Lo pude ver una vez a través del microfilm. El otro es propiedad de quién sabe qué herencia de Camilo José Cela. El resto de las páginas volaron con la primera bomba, desaparecieron, se hicieron polvo.
Un rescate del Neruda más allá de los adolescentes y bellos por su ingenuidad 20 poemas, un recuerdo a la Tercera Residencia del poeta. Para mí, el más intenso retorcimiento del lenguaje y la creación hecha en mucho tiempo antes y hasta hoy. Ahora sueño con ir a Isla Negra, Chile, y recorrer a tientas la casa que entonces me aprendí de memoria.

Estas dos imágenes son de la 'Casa de las Flores', Madrid. Una durante la guerra y otra actual.
La canción Farewell la compusieron entre los tres amigos que la interpretan y la tocaron en la obra de teatro... L grabación se hizo con un ordenador, de ahí que, de pronto, suene un aviso del mssenger.









