25/1/08
amaneciendo
22/1/08
________ lo que vale la pena
lo que alcanza a tocar
con una fina arista
el corazón de alguien
y se hunde
lo que le duele a una
al pasar páginas
el alma de un poeta en días de lluvia.
Comprar trozos de hora en las esquinas
- sí escribí lo importante
y no entendiste nada -
No puedo defender
las cosas que
a esta Luna
no me pesan
a uñas y mordiscos
no puedo
con violencia
ni puedo
(si la boca
y las manos
hay un cuerpo que más me los precisa)
con palabras.
19/1/08
la casa de carla
Una llamada.
No aguanta. Dice. Me llama y voy. Y llego tarde.
Dos infusiones. Té con limón. Siempre.
Y desarrolla. Porque le gusta hablar tanto.
Y explicarse. Y desdoblarse en mil significados.
Y tiene la risa despierta siempre. Y la lágrima.
Vacía calla la mesa de esa cocina en la que hemos tonteado tanto con lo que duele en la pérdida.
Hemos liado mucho los sueños tanto y tan deprisa.
Nos hemos bañado luego en el Caribe oscuro y su noche sacudiendo los cuerpos de las rutinas del año.
Y abrazado. Muchas veces.
Ha pasado que aquí seguimos.
Y ahí seguirá residiendo lo bello.
Las llamadas eternas.
Su queja porque leo el periódico mientras me cuenta.
16/1/08
se va, otra vez
Eichstätt, invierno 2002-2003
en el plano abierto de las cosas
callando lo que ves
dejándome observarte muda
como la flor de sable que hace cantar al hombre
que le arranca la voz verde a su poesía
que se hunde en la carne
cual raíz en la tierra
dejando resbalar la gota de rocío
que cuando muda
de piel o de palabras
dice más
y te extraño
15/1/08
mi primera postal
soy su hija.
Y tengo que equivocarme para que pueda decirme luego.
Hoy no se ha enredado con el mundo de madrugada. Creo que volar le pone nervioso porque en nuestros viajes a Barajas, ese rito de familia, yo apenas puedo mantener los ojos abiertos y él decide que es un locutor de radio y, como quien hace un editorial temprano, repasa lo nuestro y lo de todos.
Sería eterno contar más. Podría hablar de los cuentos, de la magia, de cuando cantó ópera (fatal claro) en la puerta del colegio y yo me moría de vergüenza, del garage de la primera casa, de la piscina, de las corbatas, del coche, de las llamadas para despertar a los que están tranquilos en las sábanas. Pero hoy no. Me gusta llevarle al aeropuerto. Pero más me gusta ir a buscarle.
También sabe enfadarse a veces. Lo tiene conseguido. Como yo...
12/1/08
la casa
El barrio en gris y agua está precioso. Jugamos a encontrarnos por Madrid. No seremos los primeros. ‘Bájate en Noviciado. Echa a andar. Piensa como yo sentiría. Entra. Te espero con un berso y un café’. Le escribía en un mensaje. Pienso que llueve. Que puede no encontrarme. Pero llega rápido a 'El ladrón de tinta'. Vino blanco. Y después, cuando la noche, mucho más.
Cruzamos por primera vez el patio. Mientras el cielo y yo nos reconocemos en ese pequeño retal nublado que recorta, dos flores se estremecen en el frío más afilado del invierno. La casa.
Marta da palmadas feliz por todos las habitaciones con su abrigo nuevo. Hay ventanas que no tienen cristal, y no entra el frío. No se atreve el viento a despintarnos. La cocina llenándose de olores. Las camas que se abren. La televisión reflejándose en las ventanas. Habrá vida.
Hay silencio. Hay futuro. Porque las casas en la que aún no hemos dormido guardan en sus esquinas todos los futuros posibles. Las risas. Los pasos acercándose a la puerta. Vernos cruzar el patio bajo la noche. El sol y las flores en la primavera. El sonido del teléfono. Las reconciliaciones. Las lágrimas.
Una casa es un truco de magia infinito.
Tiene dentro de sí todas las vidas posibles.
Esta es la mía.
¿Qué más quiero pedir a Madrid?
Es verdad. Tengo agujetas de reir.
10/1/08
qué hacemos con el cuerpo
El día que tu encajes
la espada en mi costado
estará el corazón
esperando tranquilo
Si reúnes la sangre
la decisión sin prólogo
la muerte de mi vida
y sustento un silencio
breve
cuando digas
con mil terminaciones
y te contesto largo
tú vivo
y yo expirando
en un camino.
8/1/08
'Cajones de corbatas. Lencería.
Títulos de postgrado.
No tienen lo que busco':
un grito en una iglesia
un niño que resbala
una camisa cómplice
en la sangre
un cinturón cual látigo excesivo.
Te preocupa ese sueño.
Yo lo entiendo.
Que sólo piense en cuerpos.
En huesos destruyéndose astillados
en una chimenea
que mira esta pasión que sujetamos
tu no partirme en dos
por donde quieras
aquí por el costado.
Yo sólo mido en culpas.
Ni me importa qué tengo.
Este ansia absoluta
de destrozar las normas.
No pienso, luego vivo:
sobresaliente en pérdidas.
¿Me sigues?
O ¿te quedas?
(que me perdone el sr dau por aparecer en las imágenes, es que me viene muy bien su fotogenia...)
5/1/08
Lo mejor de tí mismo.
Yo ya me he descubierto.
La dulzura
asesina.
Llevo algo letal escondido en la espalda.
Tú mientras te sonríes
sentado en una vía
como si aquellos trenes
pasaran todo el tiempo.
Apriétame el instinto
la rabia de los años
sujétame las manos
en el arma
y tápame ese grito.
4/1/08
Se fue ayer de Madrid dejándome la conciencia abatida. Al principio no quise medir el mar, por la derrota. Luego hice llamadas desde los balcones de esta ciudad para felicitar el año. Me cantaron nuestras canciones al oído: Era 2007. Y de pronto, litros y litros de agua me han caído encima, pero sin golpe, que es como más duelen las cosas. Cuando ya están dentro y no has sentido nada, te han ido robando trocitos de recuerdo, de costumbre. Pero el océano nunca se calma. Se fue ayer de Madrid y nos dejó sin música. Sin guitarra y sin esa forma que tiene de mejorar todas las canciones. Se fue y ahora, mientras yo escribo, siembran kilómetros, 10.000, entre nuestras dos orillas. Y no es él, sino todo lo que no tengo aquí cuando le miro: algunas personas, algunos paisajes. La rabia de no poder mantener intacta esa tristeza.3/1/08
el periódico
30/12/07
fin de año
que hace trampas
a veces
nos entrega
las cartas más urgentes
(Variación positiva del Bremen)
Feliz 2008 a todos
27/12/07
23/12/07
la mesa se extiende...
22/12/07
ahora
ahora que te desnudo/y me desnudas/y en la estación de las dudas/
muere un tren/ de cercanías
Y entre las dos costillas
un silencio de naúfrago
y una razón
que ya no espera
ni barco
ni verano.
Y habitar una casa
sin horas
que nos muerdan
y con ruido
pero sin voluntad
de fríos ni de noche
de salir a la calle
a despedirse. Poner
orden al tiempo
y a los labios.
Salida de un vagón
que aun se nos desliza
entre las manos,
un último minuto resbalando,
un pie que titubea.
Y acaricia.
18/12/07
30’ 100 ºC velocidad 1
Respiro un azúcar gaseoso que emborracha.
Las pasas, su dulce densidad, las nueces.
Abrir la carne, untar el queso.
Las manzanas se inflaman sobre la bandeja.
Pintan de morado las ciruelas el plato.
Todo es olor y tacto.
El vino se deshace por el aire.
Cierro los ojos y huele a fiestas que no conozco.
Es la carne suave de las aves.
Se confunde el polvo de los frutos secos con la madera.
Tengo ganas de hierbabuena, de licor blanco.
De gargantas ardiendo.
El día es gris. Pero no importa.
Toda la casa es como un vientre que duerme.
Conduje desde temprano hasta las primeras calles.
Mi hermana se despidió con un beso.
No intuyo a qué olerán las casas del futuro.
La ventana recorta la cuenta atrás de este invierno.
Pero estamos a salvo de sus garras bajo las sábanas.
Fuera quedan la lluvia y la política.
Y tú en alguna calle.
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