22/9/08


Dejo El Peso de las Naranjas sobre la bandeja de las notas de prensa. Para sentirme a salvo. Enciendo el ordenador. Le envío un email que dice eso: lo voy a dejar ahí para no tener miedo. El director bromea en tiempos de lluvia. No me río. Ni siquiera le escucho. Nunca sacó la cara por nosotros. Cuando nos vendieron, no supimos hasta que punto estábamos perdidos. Voy a ir a comer a casa de mis padres, refugio en este día donde septiembre avisa que no es verano. Las gotas estallan contra las ventanas, les digo. Reparten mi reflejo sobre las hojas verdes. El hombre tosió toda la noche y se retorció buscando el aire, pero se fue temprano. Hizo el café, lo dejó en la mesilla y salió casi olvidando anudarse la corbata. Luego subió el vecino de abajo y observó nuestra casa. La cama aún conserva las arrugas, le explico. Hace un año la apuntalamos y hoy ni cicatrices quedan, dice. Se asoma a la ventana para saber cómo les miro. Cómo las cierro cuando hay palabras que se buscan las rendijas. Luego está ese silencio de mañanas. La televisión arroja mierda temprana y repetida. Me tumbo en la morada de la lluvia, sueño con un pesero veloz y loco que atraviesa la ciudad del otro lado, su olor de hierba viscosa, me rindo a cómo el suelo se imanta a su contacto, me siento desplazada del terror, es el libro, flotando en una órbita otoñal.


8 comentarios:

Cecilia dijo...

Que el otoño, con sus lluvias, nos lave de los malos humos y humores, que nos refresque y nos tonifique...

Virginia Barbancho dijo...

Joooo... nostalgia! aquí me tienes!

martin dijo...

ooohm..
pero qué bonita que ha dejado usted su casa, con su firmamento y todo...muy trapisondo.

María a rayas dijo...

y cuando dejó de llover, ya de noche, yo me fui a comer pipas a la plaza y a despedir el verano, como cuando éramos jóvenes y nos sentábamos en la era al atardecer y hablábamos de lo que vendría el siguiente año, y nos despedíamos con lágrimas del amor del verano...

ayer me enteré de que ya estábamos en otoño...y me puso triste

comparto sensación y nostalgia

y besos todos...

aroa dijo...

nostalgia, otoño, que vaaa! si las cosas se sacan en palabritas, el cuerpo se queda limpio

otra cosa son las ganas que me dan de fruncirle el ceño a ciertos personajes que me rodean en ciertos horarios...jmmm

tormenta pa ellos

NáN dijo...

no nos atormentemos por una tormenta de ná.

La lluvia es pura maravilla en cualquier parte (salvo en una chabola con goteras).

(Escribes muy bonito, Reina).

ETDN dijo...

Aire raro, tiempo de nadie. Entre la sandalia y la bota se nos encharcan los pies, hace calor para vestirse de invierno y ya no apetece el verano. La realidad golpea con amargura, pero nos empeñamos en resistir. Los virus acechan y preparamos té caliente.
La buena compañía siempre es buena cura.

besitos fraternales

Lara dijo...

si todos los exorcismos fueran como éste