1/4/09

La cárcel de Conde de Toreno

El destino de dos escritores, Miguel Hernández y Buero Vallejo, les hizo cruzar su camino en un triste lugar de la posguerra, la cárcel del Conde de Toreno. En ella vuelven a encontrarse después de haberse conocido en un hospital de campaña en Alicante, donde Miguel Hernández estaba internado luchando contra el agotamiento. En aquella época, Buero Vallejo había sido ya juzgado y condenado a pena de muerte por adhesión a la rebelión junto con otros cinco compañeros. Allí vivieron diez meses en la galería de los condenados a muerte. Más tarde se encontrarían en la cárcel de Yeserías también en Madrid. Miguel Hernández murió de tuberculosis en una prisión de Alicante.

“Fue una época en la que, sometidos a estrecha y numerosa convivencia, separados de nuestros familiares, vivíamos días de nostalgia y esperanza”.

La antigua cárcel Conde de Toreno estaba en la plaza que hoy lleva ese mismo nombre, muy cerquita de plaza de España y probablemente en la calle paralela a esta estrecha coordenada desde donde ahora mismo escribo.

Desde que vivo en Madrid me sigo sorprendiendo al reconocer algunos lugares, saber que aquí hubo, aquí estuvo, aquí fue.

No consigo saber en cuál de los edificios estaba la vieja cárcel. Intuyo que puede ser donde hoy está el Instituto de Secundaria Cardenal Cisneros, pero en su historia nada se menciona del periodo de la guerra y la posguerra, simplemente que estuvo cerrado. Entonces, dónde. ¿Alguien sabe identificar el edificio? Sólo hay otra posibilidad, un edificio nuevo cuya entrada está en la calle Amaniel.

24 comentarios:

Cecilia Alameda Sol dijo...

Trataré de averiguar dónde estuvo. Hay un callejero de 1898 en la que figuran todos los edificios desaparecidos ya de Madrid, pero no he encontrado la cárcel. Puede que fuera una de esas prisiones que se improvisaron después de la guerra porque eran muchos los encarcelados. Si averiguo algo, te lo hago saber.
Buen barrio el tuyo. Lo conozco bastante pues hace años viví en la calle de arriba.

aroa dijo...

Hola Cecilia. Gracias por la info. Sí, fue una prisión improvisada. Primero fue de mujeres, según he leido...
Empiezo a temer que esté en el nuevo edificio donde está mi garage... De pronto esos sótanos empiezan a darme respeto.

david dijo...

Aroa, no te preocupes por los sótanos de tu garage: el hormigón y las columnas son recientes.

Yo estaba pensando que sería un edificio que se hubiera derribado después, porque ninguna de las ventanas de los edificios de por ahí tienen pinta de cerrar celdas, y por tanto podría ser cualquiera de los nuevos que se ven por aquí, pero si decís que fue improvisado pudo ser otro, hum.

Tenemos que dar una vuelta por ahí un día y buscar, en los edificios viejos, signos de barrotes en los ventanales, probablemente tapados con cemento, o piedras nuevas en cercos viejos. Si no vemos nada de eso, puede ser una de las casas nuevas, como cualquiera de la calle Amaniel, tu garaje, sí, y además ¡dando a una placita!, incluido.

Por cierto, que yo lo más parecido a la plaza esa que veo en Google es una calle de Fuenlabrada... ¿ya no se llama así, no?

aroa dijo...

Si es donde el garage, desde luego, nada queda de ella... y da a la plaza sí... ¡Puf! No quiero imaginarlo. Porque el edificio donde está el Instituto es viejísimo, del siglo XVIII. Y esas ventanas son muy grandes. Los otros patios pertenecen a la Universidad Complutense a la que, precisamente durante la guerra, se trasladaron las facultades de nuevo desde Ciudad Universitaria. Hay que investigarlo.
Se admiten todo tipo de sospechas.

NáN dijo...

No creo que fuera en el Instituto, que funcionó creo que inmediatamente después de la Derrota.

NáN dijo...

por cierto, lepodías haber puesto una flecha amarilla a mi casa.

aroa dijo...

es que me ha dado cosa, a puntito estuve, si das tu venia, te planto una... jiji

NáN dijo...

Sí, sí, síiiiii

NáN dijo...

¡chulo! Que se vea lo cerca que vivimos.

aroa dijo...

Y el puerto del Bremen.

david dijo...

Ala, ¡ya estáis los dos fichadísimos por el Tío Goo!

De aquí a nada os perseguiran los coches acamarados de Google View, ¡ja!

NáN dijo...

ji, ji, ji: no saben que es información falsa.

aroa dijo...

ventanarriba venatanabajo

Xavie dijo...

Eh, David, esa paranoia es mía. Devuélvemela. Eso de que Google es el nuevo gran hermano es mío. :-P De ahí que piense que algún día nos sustituirá en la red y con toda la información que tiene sobre nosotros, escribirá nuestros blogs, nuestros perfiles y facebook y recogerá los premios que les darán a los fantásticos cuentos que escribirá en tu nombre, ya verás. :-)

Besos y abrazos por aquí,
X.

carmen moreno dijo...

Al final Rosalina va a tener razón en cuanto a lo de tu barrio...

brujaroja dijo...

La historia que guardan los edificios (y su ausencia) en las ciudades a veces resulta francamente inquietante.
Yo recuerdo lo mal que lo pasé el día que supe, porque alguien lo mencionó, que el colegio de monjas al que yo iba, durante la guerra había sido hospital... Con la imaginación esa desbordada de los diez años, ya oía lamentos de soldados por los pasillos...

aroa dijo...

brujaroja! has vuelto, qué alegría
a todos, besos

kika... dijo...

aroa, creo que sé de alguien que podría decirme algo sobre la cárcel (menuda imprecisión... tú ya me entiendes).

investigaré un poco, que me encanta.

besos
K

Lara dijo...

después del paseo de esta mañana, hoy veo estas chinchetas amarillas de otra manera!

aroa dijo...

del paseo y de la pared que te recoge a altas horas...

que Madrid pervierte, dice

me río yo

Anónimo dijo...

Miguel Hernández escribió Las Nanas de la Cebolla, presumiblemnte, en lo que hoy es un convento en Madrid, entre las calles Conde de Peñalver (antes Torrijos) y Juan Bravo. Al menos ahi es donde figura la placa respectiva.

Aroa dijo...

Gracias Anónimo por la información. Supongo que aquella época fue un fastidioso camino con terribles escalas en las prisiones.

Un abrazo

Cuentacuentos dijo...

Lo he encontrado:
http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/el-barrio-fue-una-carcel/
Ahí tenéis el enlace y cómo, según un historiador, la carcel estaría en lo que hoy es el número 2 de Plaza de Toreno, un edificio feo y moderno de ladrillo

Aroa dijo...

Muchísimas gracias cuentacuentos.
Pues confirmo que guardo mi coche en el sótano de aquello.
La vida y las calles.
Un abrazo,

Aroa