15/6/09

Intuición

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Era muy pequeña la primera vez que pensó que su padre no estaría ahí para siempre. Lo era cuando metió la cabeza debajo de la almohada y lloró como nunca más lo haría por algo que aún no había sucedido.
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Foto del album familiar, El Rastro, Madrid, años 40

15 comentarios:

NáN dijo...

Esto lo compartimos, pero mis padres era realmente mayores, y lloré una noche y otra y otra...

Hasta que con 5, 6 o 7 años comprendí la muerte y ya no volví a llorar.

Mega dijo...

Otras veces comprender la muerte lleva la vida entera...

Comprender el dolor (en lugar de rechazarlo instintivamente) también duele.
Un abrazo

NáN dijo...

quizá, Mega, como dicen algunos, se nace con el número de respiraciones y de lágrimas ya contado.

Aroa dijo...

El señor de la foto es mi abue Moisés, sabio a su manera donde los he conocido.
Luego tuvo un puesto en El Rastro, donde vendía cachibaches de todo tipo: yoyos, pintalabios, platos chinos, rascahielos... Siempre me decía que fuera con él, pero yo era pequeña y luego adolescenta, con la dolescenta que se tiene... y nunca fui. Ahora, me arrepiento.
Bueno, que me lío: creo que es un momento que casi todos hemos padecido, ese en el que concibes que no estarán ahí para siempre y que, de pronto, de un día para otro, solo tú estás en la primera línea de la batalla... Con perdón, acojona.
Besos Meguita y Nán.

Oh, la palabra s botoz, como eso que te inyectan para congelar tu gesto y que no se te hagan arrugas...

Aroa dijo...

botox...
quicir

acróbatas dijo...

Pues yo tengo todavía esa asignatura pendiente y supongo que la tendré toda la vida (como dice Mega). Tengo pánico a que se vayan los que más quiero...

:(

La foto es preciosa!!!

NáN dijo...

¡¿Tu abuelo?!
¡¡Qué bueno!!

Sin menospreciar a los dos chavalitos de pelo rockero que miran a la niña que baja.

Aroa dijo...

pelo rockero años 80!

Una cosa es superar la muerte, algo que no queda otra cuando esta se planta en tu puerta y te arrebata la presencia... y otra vislumbrar que ese momento va a llegar. Creo que desde que lo piensas por primera vez no vuelves a hacerlo nunca, y vas viviendo obviando a única certeza que tenemos, que después de nuestras mejores escenas siempre acabará saliendo el letrero de 'fin' y no siempre será cuando creamos que la película ha terminado.

Besos a todos. Este post me está dejando trascendida.

virgi dijo...

Tierno y triste, delicado y amoroso.
Un beso, Aroa.
(quiero tu libro)

Marian dijo...

Todavía recuerdo perfectamente lo que sentí el día que comprendí que ese momento para ella estaba muy cerca. Fue en un autobús tres meses antes de. Ay.

Abrazo, Aroa

(qué buena foto)

Araceli Esteves dijo...

¡Qué terrible! Mi hija pasó unos meses a los seis años que no podía dormirse pensando en mi muerte.Estuve a punto de llevarla a un psicólogo.Nada de lo que intenté funcionó. Se le fue pasando solo...por suerte. Muy buen texto, de los que remueven.

Aroa dijo...

esa edad tenía yo más o menos... seis, la de la pre-razón
gigante abrazo Marian y todos

Anónimo dijo...

Es loable perpetuar la memoria de los tuyos, como tú haces. Y es grato para quienes conocemos o tratamos de conocer esta ciudad encontrar una imagen tan entrañable

Cecilia dijo...

Me ha salido anónimo, pero tengo un nombre. Soy Cecilia

Didac Udagoien dijo...

miedo, de avanzar.