11/6/08

la Maga

Me gusta mucho Sorolla. Me lo inculcó mi madre. Que sabe pintar. Cuando, algo patosa, yo volvía del colegio con cosas que hacer, para mí, imposible, ella cogía el lápiz y, abriendo y cerrando sus ojos azules, el dibujo se revelaba del papel. Me maravillaba cómo lo que en clase parecía difícil, ella lo hacía sencillo. Yo siempre cerquita. Los deberes, en la mesa de la cocina. Siempre recuerdo una vez que me explicó cómo se resolvían aquellos problemas de ‘un coche sale de barcelona a 100 kilómetros por hora, y otro de Madrid a 85 kilómetros por hora’. Una vez, los problemas también se le hicieron difíciles a ella, que es mucho más arte y más clara y que mira a la vida con ganas de resolución. Y entonces, yo empecé a suspender matemáticas. Cuántas cosas. Cómo se hace. Qué significa. Y Aroa preguntona. ¿Cómo es la m con la? Y así aprendí a leer, con ella, antes de saberlo pronunciar. Ahora, a veces, me pongo triste porque no puedo hundirme en su calor siempre que quiero. No por nada, porque ya no estamos ahí durmiéndonos juntas en el sofá mientras la televisión expone sus pasatiempos. Le he dicho que me pinte un cuadro para ponerlo encima de mi cama. Unas amapolas gigantes, deshechas por lo inmenso en la figuración, rojas, sobre un fondo naranja y amarillo. Aún no se ha puesto. Pero sé que le basta una tarde. Es maga. Sí. Mi madre es magia y eso

me lo inculcó mi padre.

El cuadro de ahí lo copiamos las dos. Yo, tal cual, pero en chapucilla. Ella, de pronto, lo convirtió en naranjas y verdes y sol derramado sobre el Mediterráneo.

5 comentarios:

en tierra de nadie dijo...

Ay, las mamis. Magas, adivinas, sabias, maestras, siempre ahí...

Precioso.

Sorolla, el favorito de mi padre, que también pinta.

bss

pd.-jajja, ya lo pillo. Marina de Trigo... me gusta. Pero seguid intentándolo, jajaja.

Cecilia Alameda dijo...

Precioso el cuadro. El museo Sorolla es una fiesta de colores. Supongo que lo habrás visitado, pero te apunto que los domingos la visita es gratis. Por si te vuelve a apetecer...

aroa dijo...

estuve trabajando una época hace como... tres años ahora llevando niños a los museos de madrid, y me tócó el Sorolla varias veces...

era estupendo! ahí contarles las historias, enseñarles los pinceles que tenía, cantar con ellos delante de 'el balandrín'

de hecho, una vez me llevé a mi madre a la excursión

estuvo muy bien, es que eran tan salaos los enanos...

siempre me acuerdo de unas anécdotas:

uno, que se me hizo pis en el Reina Sofía delante de un Miró... sería de la emoción, un número

otro: les había estado explicando yo en clase antes cosas de Picasso, y en el museo, (eran muy chiquitines) les pregunto: entonces de quién era este cuadro?
y silencio
y yo: de Pi...
y ellos: silencio y ojos como platos...

y yo: pi-ca...?

y ellos todos: picachuuuuuuu!!!!

otra vez en frente de un cuadro abstracto de un pintor que embadurnaba a mujeres de pintura y las hacía revolcarse por el lienzo
les pregunto: qué veis?
y todos: tetitas, tetonas, culos!!!! y eso en plan suave
jeje

brujaroja dijo...

Tienes suerte de tener una maga como madre. Y seguro que su magia vive en ti.

silvana melo dijo...

Un vino viejo a tu salud
con aromas a madera para el alma