9/10/08


Ella quería escucharle.
Él quería hablar.
Ella quería que la acariciase.
Él se moría por tocarla.

A los dos lados de la puerta, la cobardía blindó a los amantes.
.
.


11 comentarios:

aroa dijo...

porque lo tenía en la cabeza:

Benedetti

Su amor no era sencillo

Los detuvieron por atentado al pudor.
Y nadie les creyó cuando el hombre
y la mujer trataron de explicarse.
En realidad, su amor no era sencillo.
El padecía claustrofobia, y ella,
agorafobia. Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.

María a rayas dijo...

;)ya conocía el de Benedetti, pero ayer no me acordaba...asi que gracias por ponerlo...

bonito ayer y bonito hoy!!
besos compañera

Mega dijo...

La cobardía siempre tan metijona...

Buen micro, Aroa. ;-)

ETDN dijo...

Pues va a ser que esto lo he escuchado yo antes...ah, sí, fue ayer, en otra travesía de esas mágicas que de vez en cuando y cada vez con más frecuencia suceden.

Viva la literatura navegable.

Y las historias de amor/desamor.

Y Benedetti.

Y los umbrales.

Y fornicar (donde sea, incluidos los sofás de María).

bss

Pipilota dijo...

Ya sé que tenemos (por lo menos) tres aprecios en común. Benedetti, los tangos y el solete.

Me encantas :)

ETDN dijo...

¿Sabías que Isma ha abierto un blog?

http://www.iserrano.blogspot.com


besos de viernes

LUISA M. dijo...

Me ha gustado el texto, Aroa.
¡Qué pena! Una historia de amor... interrumpida por no atreverse a dar el paso.
Un beso.

aroa dijo...

bienvenida pipilota!!!!!

voy a ver ese blog, qué se cuenta...

un beso a todos, gracias!

aroa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
martin dijo...

a mí me recordó algo que decía aquél:

Yo no tenía ganas de reir,
tú reías para no llorar;
yo le guiñaba un ojo a mi nariz,
tú consolabas a tu soledad

aroa dijo...

también dijeron que era sabiniano... ji