3/12/07

... en la secreta casa de la noche
Jorge Teillier

Ha vuelto al amanecer como un gato.

Vuelve y restriega

su lomo tibio por mis pies. De pronto

hay leche por todas partes derramada y un olor

a piel tostada en ciudades a las que no les queda nada

de costa ni de humor

ni silencio para pensarse dos veces el mañana.

Y su boca

y la isla

donde el calor le ha hecho ser un gato invernal, escurridizo

de grandes ojos fijos en la nada

en esta nada gris de tantos años

de pétalos crujiendo y sábanas

cuencos de anís caliente

avena

y el estallido del pan

dilatando la leña y los suspiros

donde yo quiero vivir el resto de mi vida.

En esta nada tuya sin palabras ni música

ni sueños tan absurdos de niña puño en alto.

Y como un gato, como uno o dos o más gatos

recorrer las esquinas de la vida

los dos bajo los árboles de una ciudad ya rota

con el dolor dormido

llenos de jugo y ramas

de orillas

y sus piernas

acopladas perfectas a este salto.

Preguntar por el frío, por el vino

por todo el desengaño que produce

que le lleve hasta un bar, una cantina rota

y esté el metal ahogándola en plena madrugada

y un hombre rubio, pálido y templado

nos diga así sin más entre nosotros

- el desencanto dónde-

sin aliento ni aviso ni traidores

de una séptima vida concluyéndonos.

La lengua nos ha visto

atrabesarnos juntos

como un gato que huye de la casa a la calle

interior de los dientes, su bostezo

y sacarle las uñas al futuro

lamentarnos los dos

de las torpes señales de la noche.

9 comentarios:

Lara dijo...

El corazón un vuelco, imposible no, incluso a esta hora de mañana y viento.

Rodolfo Serrano dijo...

Sólo decirte que me gusta mucho este poema. No sé qué decir más.

Alejandro dijo...

(interprétese como un silencio)

NáN dijo...

Me gusta mucho este poema de gatos como la vida, AroaT. Y me interesa bastante. (cuidado con los hombres fuertes y rubios como la cerveza). (o mejor todavía, no tengas cuidado, que el corazón es un músculo muy fuerte).

silvana melo dijo...

Irreverentes como gatos. Libres y dejando la piel en los alambres de púa, como Gelman. Decidores de todo, especialmente de lo que no se puede. Eso somos y seremos, si es que no hay muerte después de la vida. O viceversa.

OutSpoken dijo...

Que bonito!!! Y los gatitos de la foto me encantan... Pasate por mi blog:http://outspokenthinks.blogspot.com/
Un beso

AROA dijo...

hola personitas!
poema-séptima vida de gato.. un animal que me atrae sin gustarme, creo... igual que los hombres altos y rubios, o tal vez al revés, sí, más bien.
Un abrazo a todos.

Me voy por los tejados...

vega dijo...

hace unos días pasé y leí algo sobre las maneras de mirar las estrellas. me encantó, pero no tuve tiempo de decirlo. yo miro mucho las estrellas...

y ahora no lo encuentro, pero quería que lo supieses.
en su lugar hay poemas sobre hombres-gatunos y olor a naranjos en flor.
es una buena mezcla para leer un domingo con la maleta por deshacer y ganas de que sea sábado...

besos-milonga

AROA dijo...

(carita de vergüenza)
lo he borrado consciente porque lo puse con la caducidad del puente de diciembre... y he vuelto... y aquello como las estrellas tuvo su vida...
y es una explicación que no explicaba mucho
o nada
me gustan las historias de las estrellas, a tí también
aunque no creo en ellas porque no me dejo...
pero es que a veces...
todas se rebelan y revelan todo