20/10/13

por pedir lluvia

Hasta los huesos. La chamarra naranja que no es mía cubierta de agua. Un paso, otro. La calle brillando bajo la lluvia. Hace horas que se hizo de noche frente a la sierra de Matlaquiahuitl (como hasta hoy no supe el nombre de sus montañas, lo diré cien veces). De pronto, he echado a correr. De puras ganas. No sé, mal. Dos camionetas de policía, con su metralla, con sus chalecos antibalas y ese ir apuntando por la vida. Freno. Es la misma tierra mojada. Es la misma. Tierra. Y estoy mojada. Y no es que se haya arrugado el gesto de los amigos. El tiempo aquí ni se esfuerza en castigar la ausencia. Pero esto no es más una alteración cronológica. Un presente alternativo. Vuelvo a la casa. El tren de mercancías embiste la noche. Los gatos pelean sobre el tejado. El agua se estrella con furia contra la lámina. Las perras negras se refugian de la tormenta bajo la cabaña. Tal vez mañana. 


5 comentarios:

jonhan dijo...

Te eché de menos! Tiene alguna traducción Matlaquiauit?

Ariadna de Asterión dijo...

Me gusta esa fluidez narrativa; adelante. Y gracias.

Aroa dijo...

Significa cerro de los diez aguaceros.

NáN dijo...

Qué nombre tan chulo. Y qué historia tan de aguacero.

virgi dijo...

La desesperanza bajo la lluvia es menor, menor.
Besitos, preciosa.