16/8/12

Día 15: Quintana Roo (ayer)

Ha empezado el viaje.
El cuaderno es pequeño. Bestial
naturaleza
para quemar palabras.
Apagaste la luz
sobre tu puerta, volviste a la guarida
donde el pan y la leche.
Yo he manchado mis manos
de animales. He juntado las huellas,
deseado el tobillo
de un turista, enrojecer
su omoplato.
Noche bajo la noche.
Isla contra la fiera.
Brujula verde, niño sin cuna:
si ya he mordido tanto,
¿por qué
no llego al hueso?

4 comentarios:

Carla Mendez dijo...

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NáN dijo...

A esta Carla no hay quien la pare.

Quedarte en los huesos es muy de perro. O de filósofo. Tú eres poeta.

¿Cuándo vuelves? Ni te imaginas lo aburrido que está esto, con las librerías, el zapatero remendón y las panaderías cerradas.

En la barra de los bares uno se podría acostar a echar la siesta.

Anónimo dijo...

He conocido, pocas personas de mis conocidos que se llevan parte de México con ellos a sus lugares, en una ocasión hubo uno que se llevo a mi prima más querida, hubo uno que se llevo mis discos favoritos para que le recordaran a mi, como el decía. Pero tus nos llevas en tus palabras, contigo vivimos, reímos, nos encontramos y nos perdemos una y otra vez regresamos en el México querido de tu corazón.

Aroa dijo...

Y también os traigo en mis recuerditos... habitando toda la casa: altarcitos, papel picado, bandera, chapas, manteles, cuadros, etc. Si parece un museo de artesanía. Gracias, A., también por guardarme mi huequecito cuando llego y encontrarlo intacto.