19/5/11

invisibles

Todas las tardes, salimos a ver caer el sol sobre el noroeste de Madrid. No recordaba lo que es caminar sin dirigirte a ninguna parte. Nuestro camino no tiene nada de bucólico pero una consigue aislarse del ruido con música. También hacía años que no escuchaba música sin hacer otra cosa, desde que el volante se desató de mis manos y vine a vivir al centro de Madrid.




Hoy no hemos salido, pasamos por Sol. Entre la gente, pienso que yo también estoy harta de muchas cosas y, entre ellas, de haber olvidado cómo se para uno a pensar. Dónde empieza la raíz que extiende esta cultura que padecemos. Desde esta vida -suena tan viejo- aburguesada, me aquejo de esa bala peligrosa que, hasta ahora, nos hacía creer que nunca podríamos levantar una voz, que tendríamos que subirnos en marcha a este tren que nos empuja. Los invisibles.


No hay directriz que valga la pena.


Estos días, la ciudad en la que vivo parece haber despertado de varios letargos, de su excusa de no ser de nadie.
Pero, ahora, quiero saber dónde están los pensadores.


Cuando volvemos a casa, la lluvia ha batido las albahacas y el patio susurra que, al menos aquí, estamos a salvo.

7 comentarios:

Portorosa dijo...

Lo de estar a salvo, qué subjetivo es.
Y tu patio invita a creerlo, desde luego.

Hay un perro muy bonito junto a ti.

Un beso, Aroa.

Jesús Miramón dijo...

Yo también quiero saber dónde están los pensadores, dónde nuestros Cohn Bendit.

Aroa, qué bonito sale Madrid en tu blog.

Aroa dijo...

Miro Madrid con buenos ojos.
A ver si venís los dos un día.

NáN dijo...

Haberlos, haylos (¿qué tal empezar por Tony Judt y Algo va mal?).

Pero de momento, en la calle, no dejamos que salgan los Cohn Bendit: rotamos todos los puestos constantemente.

Éramos multitud y un día despertamos pueblo. No había conocido nada así. Ahora toca crecer y crecer. Ir escribiendo la i, y luego ponerle el punto.

Que 500 personas estemos 3 horas en la asamblea de Malasaña, tomemos decisiones, y esas decisiones las escuchemos junto con las de los otros barrios, y se busquen consensos entre ellas, y se voten, y a los que han propuesto algo que no ha salido no se sientan postergados, es una maravilla.

Jesús Miramón dijo...

Las asambleas de Malasaña y Sol y Barcelona y Zaragoza y Valencia están muy bien, aunque creo o, más bien, tengo la sensación de que se está entrando en un bucle de complacencia en los métodos y esterilidad en el avance. Yo vivo en Binéfar, un pueblo de nueve mil habitantes, y lo que me gustaría es que todo este movimiento regresase, sin dejar del todo la calle, a la red, que es donde podemos reunirnos todos.

Y, por supuesto, como buen y decadente socialdemócrata que soy, quiero que salgan los Cohn Bendit y quiero también, cojones, poder votar, si así me lo parece, al fruto de tanta asamblea. Esto es lo que pienso.

Portorosa dijo...

Está muy bien, claro que sí. Lo digo en serio.
Pero no llega.

La duda es si se ha abierto un camino por el que va a empezar a caminar mucha gente, o no va a pasar de ahí. NáN, la plaza del 2 de mayo el domingo estaba a años luz de muchos sitios del resto de España. La primera duda, repito (más o menos), es si esa distancia se va a salvar. Y la segunda, con qué propósito.

En cuanto esto sea un movimiento de protesta más, podremos ir pasando página. Tristes, eso sí.

Besos y abrazos.

Aroa dijo...

Yo no fui al 2 de mayo el sábado (porque trabajaba ese día) pero empiezo a ver ciertas posturas que me recuerdan tanto a la política pero abajito, cerca de mí.

Eso no me gusta. Habrá que meterse para decirlo si se puede.

Las reflexiones de estos días me han parecido (casi) todas sesgadas.