17/5/11


Dejando recostado el amor

para tocar el cuerpo, el teléfono grita.


Desnudo, a contraluz,


cicatriz de persiana en la cadera,


ya no urgirá el vestido. Y sí la plata.


.

3 comentarios:

NáN dijo...

Va surgiendo en tus poemas un intimismo desnudo, crispado por no dejarle ser, que marca tu diferencia de voz.
plá, plás.

Aroa dijo...

tú crees plaplas?

NáN dijo...

Creo