22/1/09


Yo no sé nada de las mujeres
que ríen
tan tempranas.
Tienen el corazón
tiznado
de gotas de café
y humo de cigarro.
Su cadera se expande
sin dolores
sin los hijos colgando
sin la casa.
Las mujeres que libres
se reúnen
sin otra vocación que la mañana.
Nada sé yo de la mujer oscura
que adorna las esquinas.
Calle del Desengaño,
los yunqueros del cuerpo
golpean con su sombra
la lluvia prematura.
Tiene horarios la noche
que alzan sus cortinas
como en esta oficina
de mañana.
Nada se yo del abrigo arrugado
de la mujer
cautiva. El coche
y el frenazo
de cielo
sobre ella y en rojo,
el crujido de pétalos
perfuma su rutina
y carreteras insomnes.
Nada sé de su dolor vencido
de héroe que se esconde
de manzana brillante.
Pero todas,
lo sé,
regresan un instante
y, al menos,
unas horas
dormidas
reconocen sus sueños.



De paseo, hoy.

6 comentarios:

Marcelo dijo...

Hermosa Aroa! y yo tampoco sé nada de ellas, ni de ninguna.
Un abrazo

Lara dijo...

Nada se yo del abrigo arrugado
de la mujer
cautiva.

Qué versazo.
Y también antes y después.

YOSIO dijo...

Puaj, te diría que está bien y tal, pero es que no eres nada Panero...

Fdo: La mujer que tiene tus lápices desde hace 20 años

NáN dijo...

En este tema, surgen tantas voces que todo sigue igual.

Para tener otra versión, profunda, te recomiendo el libro de poemas "La prisión delicada", de Beatriz Russo, a quien encontrarás en mi lista de Favoritos. (Te lo puedo prestar).

Y saliendo un poquitín del tema, hay una frase madrileña que me encanta sobre esa calle. Sabes que hay una iglesia en la plaza (conocida de siempre como la plaza de la Luna, aunque le pongan otro nombe, por eso los cines eran los Luna, cuyo lateral, por donde se sale de la sacristía, da a la calle Desengaño). La frase es: "En el matrimonio se entre por la Luna y se sale por el Desengaño".

aroa dijo...

jeje
yo ayer subí la cuesta del Desengaño y salí por la Luna...

NáN dijo...

los poetas no contáis en las estadísticas