12/3/08

el robo


Os voy a contar lo que voy a hacer. Voy a cometer un robo. Hace un tiempo hablé aquí de un naranjo. Este es. Medimos lo mismo.







Esta mañana he estado en mi vieja casa, donde después de la mudanza lo dejamos olvidado. Yo le he dicho al Hombrecillo que en los próximos días vayamos de madrugada a por él. No podremos hablar ni hacer ruido para no despertar al señor Julio. No podrán ladrar los perros. Saltaremos el seto y hundiremos la pala para salvar sus raíces y lo traremos aquí, y después al patio de mi casa nueva, donde podamos vernos los dos crecer. Tiene miedo de comisarías y denuncias. Pero el naranjo-limonero salvaje es mío. No te pueden arrestar por llevarte lo tuyo. Y a mí, su soledad me duele tanto.



En mi mañana en su búsqueda, he pasado por la vieja casa. Desde que Juan ya no vive por allí, ni siquiera había vuelto a pisar la entrada de aquel camino. Y se me ha encogido el pecho al ver el destrozo urbanístico. Que la finca donde las ovejas, es una urbanización lujosa. Que la casa donde salvamos a los conejos de su cautiverio, está abandonada. Y hay grúas, y hormigoneras, y la calle estrecha se ensancha. Desde que no voy, eso sí, aquello sigue teniendo unas vistas maravillosas del mundo, y un aire de verano y camiseta a rayas.




La casa abandonada

'El campito' destrozándose

Os contaré, en cualquier caso, como termina esto.

14 comentarios:

Carmen dijo...

Si necesitas ayuda con la pala, avisa. Allí estaremos, faltaría más.

Mega dijo...

Suerte con el traslado.

¡Y que no ladren los perros!

el señor julio dijo...

que yo tengo ya muy mal dormir...

el Hombrecillo dijo...

Delincamos, con nocturnidad, alevosía y eficiencia. Además viene la luna nueva. Todo perfecto.

Por lo pronto me voy a poner a ver películas, a modo de preparación: El Golpe y el Gran Halcón. Necesitaremos un par de patinetes, garfios, barajas marcadas y americanas de pana. Y cerveza y terrones de azucar para el perro, por si mi simpatía perruna no lo calma.

Kika... dijo...

Soy una buena cómplice:

Yo distraigo a los perros con una chuleta llena de somníferos. Y tengo buenas dosis de diplomacia para la policía. Y espero que el naranjolimonero viva feliz en su nueva casa...

besos y magia,
K

conde-duque dijo...

Me lo estoy imaginando, con nocturnidad y alevosía, ataviados con verdugos de lana y muchas, muchas ganzúas...
Y el señor Julio se levanta.

María dijo...

y no sería más fácil pedírselo??
claro que le quitaríamos el romanticismo, la nocturnidad y la alevosia...

además quizá el propio naranjo ayude, quizá guarde en su savia alguna que otra guerrillera...o una indígena mexicana...
como tú...

beso

AROA dijo...

mi madre apoya el robo nocturno, no sabemos por qué nadie baraja la posibilidad de pedírselo...

verás

Belén dijo...

Delincuente!! S.T.I.
la violencia llama a la violencia

basado en una frase célebre de mi jefe: "el desorden llama al desorden"

Ar, te echo de menos
Hombrecillo, cuidado con las alambradas que son traicioneras y siempre se engancha el jersey

david dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
el Hombrecillo dijo...

¡Alambradas a mí!

Si me diesen un euro por cada alambrada que salté en mi infancia ahora tendría yo un capital como para comprar la casa al señor Julio, llevarnos el naranjo y luego prenderla fuego.

Al final terminé viendo Los violentos de Kelly, como película inspiradora. También hay un robo, tras las líneas enemigas. Entonces: necesitamos lingotes de oro, tanques, un loco que ladre con el pelo largo, altavoces muy grandes para tunear uno de los tanques, cobertura de artillería y un lingote de oro como muestra. Y nazis. Hay que llenar la casa de Julio de nazis.

AROA dijo...

ay
no me sale borrarte

espero que tengas más discreción como ladrón que como anónimo...

NáN dijo...

Róbalo.

Es más que tuyo. (Iba a decir que eres tú).

sweepstake lotto dijo...

Nice blog. Thats all.