17/10/12


Al llegar a mi casa he mirado muy de cerca el altarcito de muertos que hay en la estantería de los libros. Como si en vez de catrinas de papel maché, dentro, tuviera peces. Frida semisonríe detrás de diminutas filigranas. Sonríe pero no respira. He pensado en hacerme mi propio altar. Para que la que soy ahora pueda hacer su ofrenda a la que yo era. 



9 comentarios:

Lara dijo...

Ay.

Aroa dijo...

lar

virgi dijo...

Después de leer Bajo el volcán, ya quise ir a México.
Ahora he hecho allí una amiga, así que estoy más cerca.
Besos, Aroa.

Aroa dijo...

Yo qué te voy a decir: que vayas sin dudar.
Es un país mágico desde todas sus aristas... muy intenso.

lotronan dijo...

Tengo que pasarme a dejarle a Frida unos huesos de santo.

Aroa dijo...

a ella le gustaría más un caballito de tequila, digo

NáN dijo...

(he comprado un poney, pero no me dejan ir por Madrid con él)

Aroa dijo...

A ti te dejan ir por el barrio en lo que haga falta.

Anónimo dijo...
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