8/1/12

Postales desde Berlín

Estrategia de los ojos abiertos

Aunque he estado muchas veces en Alemania, incluso viví allí durante un bonito año de mi vida, nunca había visitado Berlín. Y es otra cosa al sur de pueblos de azúcar, al norte frío con sus tejados de zinc. Así que tal vez no diga nada, así que tal vez sí escriba algo. Sé que he hecho muchas preguntas en este viaje. Que me arrepiento a no haber estado atenta antes.
Mientras, esto es parte de lo que vi allí. Y un fragmento de la novela que iba leyendo, Bajo el nombre de Norma, de Brigitte Burmeister. Estas líneas, en una novela sobre la reunificación, o una mirada sobre la reunificación, me las podría aplicar ahora perfectamente. Sobrecogen. Pasen, es largo, pero lean. Con tranquilidad.

 Para María a rayas, todas estas postales de Berlín.

"Vivimos tiempos convulsos. Jamás hubo tanto comienzo y ya todo parece estar perdido. El pasado al este del Elba ha quedado reducido a ruinas y fango, y el futuro en común puede que no dure mucho. Cada día tiene veinticuatro horas, la mayor parte de ellas las pasamos comiendo y durmiendo. El resto las dedicamos a hacer cosas de dudosa utilidad, en el mejor de los casos por placer, y somos informados detalladamente de todas las que no hemos hecho. Escuchamos más opiniones de las que podemos asimilar. Somos libres de elegir. Más de uno clama por librarse de esa libertad y busca la salvación en la manada. Otros afilan el codo. La solidaridad se ha vuelto una palabra extraña, un buen consejo sale caro. Todo el mundo sabe que esto no puede seguir así, todo el mundo espera que el cambio no le pille a él. Pues el hoy es siempre mejor que el mañana, salvo para el que no tiene nada. Crece el número de los que tienen el futuro asegurado, fallecen de muerte natural, como el resto de sus congéneres, solo que quizá un poco antes. No hay motivo para quejarse. ¿Ante quién, además?  Las autoridades y todo el que tiene algo que hacer o decir da lo mejor de sí. Los corrompidos de antaño están entre rejas, conspirando en algún sótano, muertos o entre nosotros con una nueva ocupación. De sus delitos se encarga la justicia. Ni siquiera nosotros estamos libres de pecado como para tirar la primera piedra. Puede, eso sí, que nos dé alguna de las que tiran los que pasan murmurando. ¡Cojamos la escoba y empecemos a barrer delante de nuestra puerta! ¡No dejemos que nos desconcierten con sus preguntas sobre cuál era nuestro puesto en el gran estado opresor, sobre nuestra complicidad con el sistema! ¿Neguémonos a elegir entre el olvido o cien años de odio! Resulta agotador ser uno de los de antes. La izquierda no sabe lo que la derecha se trae entre manos, y ya nadie sabe qué ha sido de ambas. Quiero preveniros contra el horror vacui. Pensemos en el juego del go, en el que tener una casilla libre significa estar vivo. Hay que procurar tener siempre al menos dos casillas libres, dos alternativas; los especialistas llaman a esto estrategia de ojos abiertos."
















Fotografías:
Estela de adoquines que sigue el paso del muro de Berlín por la ciudad, esta foto está tomada en Mitte / Viajero en tren leyendo el periódico sobre el paisaje boscoso de las afueras de Berlín / Bernauer Strasse / Monumento al soldado soviético / Treptower Park / Postdamer Platz 1 / Postdamer Platz 2 / Monumento a las víctimas del Holocausto / Puerta de Brandemburgo / Bicicleta junto a East Side Gallery / David en Bernauer Strasse / Aroa en Kreuzberg

6 comentarios:

María a rayas dijo...

sí, es impresionante (la ciudad y el libro). En ese caos de impresiones que es la novela, hay un montón de reflexiones dolorosas, certeras y sobrecogedoras. ¡Sabía que iba a gustarte! (la ciudad y el libro)

Ganas de verte y comentar
besote

Aroa dijo...

comentado ya
mucho mejor
echadita de menos

NáN dijo...

abramos los ojos y las orejas
cuidando de cerrar los puños.

redromb (rombo rojo) es el palabro

Aroa dijo...

redromb es la cápsula en la que me has enviado a frida y que tengo aquí, sobre mí, respirando

virgi dijo...

Para mí, Berlín es casi una obligación cada cierto tiempo. La primera vez me cautivó de tal manera, que he tenido que regresar otras. Sus cicatrices me conmueven.
Besos, Aroa.

NáN dijo...

He vuelto a leer el párrafo y vuelto a quedar dolorido.