23/11/11



Lo enfermo que me habita, la hija deseada

de una ciudad moderna. A veces,

en verano, me he agarrado a ese ángel que cruzó nuestra casa.

La lluvia es una herida

sobre el cristal de un coche.

La nuca del gorrión bajó a la calle,

su quebrada de vida.

Hoy bebo

del espejo

el decibelio helado

de un latido. Eso soy, en mí me he convertido. Qué esperado.

El olor de la casa está saldado.

Con sus cajas de hilos

y el cañón con su carne.

Abandonados.

 
 
Esto es parte de algo en lo que estoy, sin más, y sin titular.

5 comentarios:

Gemma dijo...

"Hoy bebo

del espejo

el decibelio helado

de un latido. Eso soy, en mí me he convertido. Qué esperado".


(Brutal...)

virgi dijo...

...
!!!
!!!
!!!

muak

Aroa dijo...

¿?¿?¿?
gracias por el sonoro beso virgi (eres un sol) y gracias Gemma por estar por aquí cerquita.

Isabel Mª González dijo...

¡Qué maravilla!

Aroa dijo...

bienvenida a este blooog, Isabel.