20/10/11

reseteando

Es miércoles. La semana me va fundiendo como este desquiciado mes de octubre. Esos dos coches me vieron llorar en la plaza que he renombrado con una fácil desesperación. Triste gota de lluvia sobre mi pelo en la calle de la Luna. Una mujer muy flaca arrodillada en la puerta de un chino grita que le duele el estómago. No sé qué hacer. Este fue el hermoso camino en sentido contrario a nuestra casa un sábado que salimos a buscar unos libros. Tú ahora lo lees con afán, yo abandoné.

En Pizarro dos amigas deciden plantar cara a la incertidumbre. No es la primera vez. Aunque sí que se sientan, frente a frente, sin más pronóstico que enlazar una historia.

Nunca los temporales vinieron solos ni con tantas ganas. Pero hay una pequeña esperanza, como este paso, como una gabardina comprada antes de tiempo, como el sol poniéndose furioso tras el férreo edificio de Schweppes.

En otra coordenada tú deshaces las horas para verme. Puedo adivinar tu gesto en nuestra casa, con el pequeño blanco correteando, exigiéndote un esfuerzo, me aproximo de memoria y desde cerca a tu gesto. Me acoplaré a tí durante toda la noche.

Me has visto dar el volantazo para volver al mismo punto.

Una y otra vez.

Seremos capaces del invierno. Lo intuyo.

6 comentarios:

Portorosa dijo...

Seguro que sí, que lo seréis.

david dijo...

Ay: te leo tarde...

Pero te leo.

No te culpes por abandonar libros. Yo con este estoy teniendo suerte (por ahora, en 1961: quizá en 1963 lo abandone), pero ¿cuántos libros, a medias, hay por mi culpa en la Gran Estantería China?

Y enlaza, enlaza.

Y para el temporal, un mástil, cuerda, un destino, y que corra el viento: ya miro yo que no haya acantilados en el horizonte.

Y el perro más que esfuerzo exige mis dedos, para masticarlos.

Y el invierno, verás, será de luz, edredón, incertidumbres hiladas en páginas y café calentito.

Aroa dijo...

fácil parece así

María a rayas dijo...

compañera,
cara de pez y lluvia tras el cristal

será un invierno literario (entre otras muchas cosas seguro que buenas)

verás como sí

NáN dijo...

Quizá por eso me acuerdo ahora tantas veces de ti. Porque por la calle, sola, andas como desarropada.

Dile a la de Pizarro que tú sabes que extraño no verla. Que la echo de menos. Y eso que nunca la eché de más.

virgi dijo...

Del invierno y de cualquier otra estación. Tus palabras son calientes, están vivas.
Besitos, Aroa