1/11/09

La revancha de la primavera

Hoy es noviembre. Las mujeres de flequillo a ras de ojos caminaban en tirantes por el centro.
(He olvidado poner mi altarcito de muertos).
Es la revancha de la primavera. La pasada.

No es cierta escritora muy santa de mi devoción, pero ahora, por ser de todos el día, la felicito también. Y porque el jueves, sentados por riguroso orden alfabético, de sus manos recibimos un título de posgrado y unas palabras:
"¿Qué espera un escritor de su editor
(además de que haga su trabajo)?:
amor".

Precisamente la persona que estaba sentada a mi lado en tal evento fue mi primera editora. Tengo algo que agradecerle. Ver mis poemas hilvanados de forma preciosa. Sin embargo, lo nuestro fue una larga y fría primavera.

Y ahora, ante la dificultad de que nadie, ni yo misma, pueda acceder a Veinte años sin lápices nuevos, que yo no sepa bien qué ha sido de mis páginas y eso, les aseguro, me causa mucho dolor, quiero colgarlo aquí. Qué sentido tiene que exista si llevo meses diciendo que no sé cómo tocarlo, ni llegar a él. Si nació fue para ser compartido. (Al lado, a la derecha pueden descargarlo en pdf si hacen click sobre la imagen o comprarlo a través de la web de la Casa del Libro que sí funciona...)

Por si este es el último día de calor del año.

Ojalá les gusten.

El resto, digamos, es frío y me lo callo. Bastante tenemos por delante.

Un abrazo.

15 comentarios:

Fleischman dijo...

Ya te contaré mis vicisitudes editoriales con la poesía, Aroa. Estoy convencido de que es un mal endémico. El título de tu libro es genial, y estoy convencido de que se corresponde con la calidad de los versos del interior. Lo leeré y ya te comento de viva voz. Ya viene el frío, no desesperes.

NáN dijo...

Yo lo he leído, varias veces, y es espléndido.

Las trifulcas con el editor son el pan de cada día. Puesto que soy amigo de las dos, prefiero no intervenir en eso. PEro es frecuente, frecuente, frecuentísimo.

El caso es que tienes un libro espléndido.

Aroa dijo...

No lo tengo Nan, no lo tengo. Y eso no sabes cómo duele.
Ni un solo ejemplar. ¿No es triste, acaso?

No sé cuán frecuente sea, ni hasta que punto puede aproximarse al caso. en fin. Mi versión es tan larga y extendida como las noches en que me quitó el sueño.

david dijo...

Nano, tengo que contestarte porque te leo y me salta la alarma (no por ser, supongo, parte interesada); ¿qué es eso de desentenderse por amistad con ambas partes?

¿O sea que cualquier amigo tuyo tiene carta blanca para hacerle cualquier cosa a cualquier otro amigo tuyo, y tú te harás a un lado?

No sé; yo la amistad la veo más intrusiva. Más como precisamente hurgar en donde sabes que tienes más permisos que el común de los mortales, y luego tomarte la libertad de zarandearle el dedo debajo de las narices a quien lo mereciese, si se diese el caso.

En fin. Yo sólo espero que no todos los editores sean como la que conocemos. Y sospecho que no lo son, porque Aroa es cuerda y paciente. De ser todos así no tendrían mala prensa: tendrían que salir a la calle con escolta.

Y qué bien el libro ahí, a la vista de quien lo quiera, ¡ole!

virgi dijo...

Aroa, ¿sabes que me duele lo que dices? Tiene que ser terrible tener esa posibilidad y no poder acariciarlo, pasar las páginas, olerlo, leerlo, regalarlo, dedicarlo...
Lo siento, seguro se arregla pronto, besitos y cariño

david dijo...
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Aroa dijo...

ohm, era yo la que decía que si quieres que te lo descargues...

besos a todos!

Lara dijo...

El libro es hermoso, yo tengo uno.

Pronto, no sé cuándo pero pronto, iremos con nuestro caballo veloz y las espadas de plástico a buscar una caja allá donde lo tengan, porque lo tienen.

El libro no ha desaparecido.

No soy muy de decir ciertas cosas en público, o mejor, no en público, sino en los blogs. No me gustan los blogs para ciertas cosas, pero esta vez tengo que decirlas, con todo el cariño del mundo en este caso hacia Nano: es verdad lo que dice David, nada tiene que ver la amistad con las cosas bien o mal hechas. Pero sí es cierto que hay gente a la que no le gustan que les digan las cosas mal hechas (y precisamente, Nano, tú sabes decirlo todo para que duela y a la vez con cariño, así nos conocimos nosotros, recuerdas, y fue bueno, y por eso todavía es y que siga infinito).

Creo que hay poco que decir con esto, la realidad habla por sí sola: un autor no quiere desentenderse del libro que ha escrito, o un editor no debe desentenderse del libro que ha publicado o que ha conseguido que se publique.

Los libros de Aroa, como mínimo, deberían estar en su casa, si es que no pueden estar en otra parte. Para que ella pudiera repartirlos. Los libros están hechos para recorrer caminos. No sé cómo me sentiría si no tuviera ninguno de mis libros publicados, pero creo que muy mal.

Entre editor y autor, es cierto, siempre hay roces. Pero nunca debe haber silencio.

NáN dijo...

Vaya la que se ha montado aquí desde que visité ayer el blog.

David, no veo razón en lo que dices.

1) Desde el punto de vista de la amistad, me asiste todo derecho a no prescindir de una amiga por muy cabrona que haya sido. Todos mis amigos han hecho alguna putada, yo también, y forma parte de la amistad saber hasta qué grado no se deja que la amistad termine.

2) Que públicamente no intervenga, no quiere decir que no lo haga privadamente.

3) Sé que ha habido malos rollos. Pero nunca nunca Aroa me ha contado nada. Y nunca nunca Carmen me ha contado nada. Ninguna de las dos me ha metido en el ajo: ¿voy a saltar en un blog sin conocer la historia?

4) Hace un mes leí el libro de la correspondencia entre Juan Ferraté y Gil de Biedma. Una buena parte está destinada a la trifulca entre Juan y Carlos Barral por un libro que le había editado este último, plagado de erratas y sin respectar los espacios de los poemas del primero. Jaime era amigo de los dos, Juan estaba en Canadá, y le escribía para que le facilitara las cosas. Como amigo. Solo facilitar las cosas. No pudo y no abandonó la amistad de ninguno de los dos. El tema era fuerte. No puedo hacer otra cosa que recomendaros el libro para que veáis la profundidad de los enfrentamientos editor-autor, además de por cien cosas más.

4) Uno de los mejores escritores que hemos tenido, Casavella, muerto a los 45 años, publicó 6 libros en 6 editoriales distintas. Significativo. Pero la lista sería interminable. El editor es el amante que busca todo escritor, pero parece ser que el primer polvo es casi siempre asqueroso.

4) Tienes razón, Lara, de que sé decir cosas que duelan (y jugarme que me den dos hostias si hace falta). De aquella historia salieron muchas bellezas. Pero ahora no puedo hacerlo precisamente porque ninguna de las dos me ha hablado de este tema. Nadie me ha implicado hasta ahora y no voy a meterme públicamente en algo de lo que solo me han dado a conocer el final.

Estoy a disposición de quien quiera contármelo, pero procuraré, como Gil de Biedma, salvando todas las distancias hiperespaciales que me separan de él, intervenir discretamente sin riesgo, en este caso, de perder.

Aroa dijo...

Haya paz en la tierra y en las gentes de buena voluntad.

Que sois todos, que yo lo sé.

Nunca se lo he contado a Nán y salvo que él me pregunte, puesto que nada tengo que ocultar, así seguirán las cosas.

A mí la intrahistoria no me merece ni un poco más la pena para gastar palabras. Prefiero no pensar ni en la persona que, aunque citada, no mencionaré, ni en lo que hizo y dijo y, sobre todo, en lo que no hizo.
No lo haré porque ahora mismo veo caer las hojas en la Castellana, el aire es fresquito, el viernes nos vamos a Barcelona unos cuantos, la vida sonríe y esas cosas que no quiero que desaparezcan en fundido a negro fugaz otra vez ante ciertos pensamientos y vuelva a aquella ansiedad.

Allá pues cada uno y las casas que le abrieron la puerta y solo se dedicó a revolver los cajones como un frío huracán.

No espero del tiempo que sea justiciero, las pérdidas fueron suficientes.

Besos.

Yo colgué los poemas para que toda esa gente que me ha estado preguntando y me ha encontrado con las manos vacías pueda tenerlos, aunque sea así.

Y seguiré, periódicamente, enviando mails que nadie contesta.

NáN dijo...

Mi querida Aroa, sabes de mi oído atento, de mi hombro mullido.

No pregunto de aquello que no se me habla, salvo que me den la ocasión, como me la has dado ahora.

Carmen Moreno dijo...

Me sorprende esta publicación en tu blog porque yo siempre me he mantenido en la sombra y, cuando he querido hablar contigo lo he hecho directamente o a través de tu mail. Ya te he explicado en más de una ocasión que yo no tengo nada que ver con el reparto de tus libros. Pero, te lo vuelvo a explicar:
1.- Diputación ya te dio los ejemplares que te correspondían. Ahora, si necesitas más, debes ponerte en contacto con ellos al teléfono que te di. Si lo has perdido no tengas problema en volvérmelo a pedir, que te lo hago llegar a tu correo privado.
2.- Yo no soy la editora, sino la directora de colección, hay una diferencia, pero en fin...
3.- Cuando me has pedido libros, te los he intentado conseguir. Te di, incluso, los 10 ejemplares que Diputación me mandó a mí para promoción de tu libro en Madrid, porque los necesitabas para México, así que tampoco yo tengo. Si no me dices nada, yo no sé que quieres más ejemplares, aunque, ya te digo, yo no tengo ya nada que ver con ese tema.
4.- En la entrega de los diplomas del Máster, como tú bien dices, estábamos sentadas juntas y hablamos, ¿no hubiese sido más fácil que me lo hubieses comentado, en vez de escribir esto en tu blog?
5.- El libro, de momento, se puede conseguir en Diputación, claro que no han desaparecido, como ya dice Lara.

Quedo a la espera de tus noticias, si necesitas el teléfono que te digo. Estaré pendiente de tu blog por si decides en vez de decírmelo directamente, publicarlo en él.

Aroa dijo...

Tienes tu derecho a decir lo que quieras, puesto que has sido mencionada, si lees bien, no por mí.

Pero puntearme una serie de imprecisiones, Carmen, entre las dos, mejor no.

Primero, porque yo nunca lo he hecho. Ni lo haré. Me da vergüenza ajena.

Segundo, yo quiero que la gente pueda tenerlo. La situación en la que me encuentro te la explicaré claramente por email. A ver si, ahora, al menos, esto ha servido para que no me responda mi eco.

Por lo demás, tengo la tranquilidad y placer de no haberle faltado el respeto nunca a nadie en este asunto. Ojalá todos podamos decir lo mismo.

Y, como dije, lo demás es frío y feo.

Marian dijo...

Lo descargo ya mismo. Qué ganas aunque sea en pdf.

Suerte en el acróbatas, este año me lo pierdo :(

Un abrazo, Aroa

Microalgo dijo...

Está bien eso de escuchar ambas versiones, pero...

Si se van a pelear, les sugiero un cuadrilátero, biquinis estrechos y mucho fango. Y si yo no estoy, por Dios, que alguen lo filme y me pase copia.

Punto.