24/6/07

Domingo en el Líbano

Estoy en el periódico. Espero noticias. Pienso que este trabajo te hace resistible a las desgracias, a las terribles nuevas. Cuatro, cinco, no se sabe aún, soldados españoles han muerto en Líbano hoy. Inevitablemente la página de internacional rellena sus rincones. Tenemos fotos de agencia, mejor. Llegas del fin de semana, de cruzar las calles, de recordarle, inevitablemente, de nuevo, en un semáforo de la Ronda de Valencia, de sentarte con tus amigos en una terraza y destripar sentimientos, de ir al teatro a ver una obra que no deja en ti un poso amargo ni dulce, entras a la redacción en domingo y una parte de ti, que no reconoces, se alegra ante los sucesos. Y los tratas como fuentes de texto, como titulares que no encajan o sí en el hueco. A veces esta profesión, creo, que te hace de un material demasiado impermeable a lo que la historia esconde.

Titular: Al menos cinco soldados españoles muertos en un ataque en Líbano

Revienta Beirut

los caminos se llenan de cicatrices eternas

las lágrimas

como gotas de lluvia en el cristal infantil

atraviesan pantallas y planas de diario.

De tus ojos agua infinita corro a beber.

Atravieso infernal la ciudad

esta lámina ardiendo que pisamos.

No te encuentro esperando a los pies del volcán.

Te imagino escapando de las mil y una noches.

No sé cómo corres.

Una nube naranja aletea entre el humo.

Lanzas piedras a la ventana de mi silencio.

Han herido la vida desde toda la muerte

y no hay guerra

que explique tu vacío en mi cama.

10 comentarios:

erato dijo...

:( Mal remal por esa historia que se traen en Líbano. Bien rebien por ese poema que me gustó. Sobre todo esa última frase con que lo cierras es genial. Un saludo

Anónimo dijo...

Porque estás al lado y estás pensando lo que después escribes y nunca adivino para cuándo. Para dónde. Mucho menos, para quién.

AROA dijo...

se puede canjear un para quién por un quién eres?

Lara dijo...

No sé si perdonarte que me hayas tenido esto escondido... Aunque no tengo más remedio. Felicidades.

R.S. dijo...

"Supe
lo
que
me
esperaba.
Y desde aquel día me voy
Me reencarno en cada nube y viajo
El deseo es mi camino y la tormenta mi compás
El amor no ancló en ningún puerto
Gemela de la marea alta y de la marea baja
De la ola y la arena
De la abstinencia de la luna y de sus vicios.
El que conoce mi ritmo me conoce
Me sigue
Pero nunca me alcanza"

Yumana Hadad (escritora, 1970)
Ahí te va un respiro entre los escombros y estallidos. R.Sanabria

Spiegel dijo...

Apopó al habla.

Lara dijo...

"Han herido la vida desde toda la muerte

y no hay guerra

que explique tu vacío en mi cama."

Sigo flipando con esto.

AROA dijo...

lara, qué bueno que te guste, me alegra mucho... porque así me desendeudo un poquito contigo por todas las palabras que a mí me han hecho viajar entre tus páginas...

Peter dijo...

Las tragedias se convierten en trabajo, pero no digas por ello que no hay sentimientos, pues el poema lo niega. Quizás, te proteges más del sufrimiento ajeno porque rebasaría la copa de lo que tu alma puede soportar. Copa suficientemente llena con la vida diaria y las preocupaciones propias.

Oido a Lara ;-). Un blog más que leer por las mañanas. ¿Cuándo quieres que trabaje?

"Te imagino escapando de las mil y una noches.

No sé cómo corres."

AROA dijo...

hola lector errante!.. yo también le robo tiempo al trabajo, a esta jornada que empieza ahorita de tarde cuando preferiría estar al sol... (sin tono de queja); lo que se esconde detrás de cada pantalla en cada oficina...

a veces es imposible protegerse de lo ajeno, cuando te asalta cada dos segundos brevemente con más buenas/malas nuevas, pero tal vez sí lo intento
gracias por pasar por acá