28/12/09

fiesta

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Cada año, cuando miro



la reunión familiar



los nuevos caminos



las dos sillas vacías de los que dieron la chispa
a los que tanto preocupó que el lazo no se quebrara
que alargaron su mesa
sin importar la ración



los ojos que no coincidieron



me pregunto

si yo sabré transmitir ese amor



las canciones



a los que lleguen



o no



de un impreciso futuro.

22/12/09

bisectriz

Café con leche. Ciencias y letras. Nuestra galaxia se estrellará con Andrómeda. Recuerdo con nostalgia aquella nochevieja. Iván y yo en el balcón mirando el cielo con dos velas prendidas. Le cayó un copo de nieve sobre la cara. Dentro de la casa, una niña lloraba. El fuego se consumía en la chimenea. Combustión. No se veía nada. Solo negro y brillante el telón del cielo. Blanco y negro. David me explicó a medianoche, sobre la mesa, la suma de las matrices. Ficción y exacto. Seis de la tarde en punto. Cae el bolígrafo. Gravedad. Iván y yo dejamos de vernos muchos años. El peligro llega, amedentrándonos. Poesía y prosa. Futuro y pasado. Padres e hijos. Iván y yo fuimos materia hecha polvo volante. Nuestro polvo hecho estrellas. No voy a traer un hijo. Enciende un cigarro. Si las sumas, das la vuelta a la imagen. David despierto. Café con leche. Filas por columnas. Ya sabemos que nuestra descendencia verá morir el sol. Densidad. Un asteroide chocó contra México. El rostro de Iván deformado mientras la luz lo engulle. Y los años: millones, 34, 28, 12, meses, ahora. Luz. El astronauta lucha en California para detener el impacto. Nube de polvo. Implosión. Agujero negro. Silencio.

Para Julián P, con disculpa y por si pasa por aquí un día cualquiera de estos.

16/12/09

hay un español: el nuestro

video

12/12/09

no miren

Él se parece en algo al protagonista de El secreto de sus ojos. Precisamente en eso, en los ojos. Que son oscuros, a diferencia. Pero tiene esa misma forma de permanecer en silencio, de descifrar que las imágenes de hoy en la película carecen de luz, que la vida sin lo esencial está apagada. Yo nunca me doy cuenta de esos detalles y por eso, nunca tengo claro quién es mi director de cine favorito, ni reconozco la belleza de la composición de cualquier obra de arte. A veces, yo nunca me doy cuenta de nada. La que debería permanecer alerta ante los claroscuros soy y, sin embargo, es él el que sabe rescatar la importancia de lo leve, de los días, del café que me trae cada mañana, de nuestro lenguaje inventado, de la luz que se refleja sobre la calle Manzana deshecha a mediodía cuando salimos de Casa Federica y recorremos los metros y él cuenta los pasos. Yo corro y él, en su silencio, despierto, va destapando la rutina, teclea de madrugada, duerme con el labio superior descansado, aprende a difuminar su rastro por mi casa. Imagino que todo esto tiene cierta cursilería pero no me importa, a estas horas, no me siento capaz de enumerar los millones de segundos. ¿Acaso hay algo que merezca más la pena ser contado?

1/12/09

ventanas

"Aquí la lejanía ya se vuelve cósmica, porque esas luces brillando en medio de la noche pertenecen a mundos que se nos antojan más distantes de nosotros que las estrellas parpadeando con una claridad muy débil..."

Ventanas de Manhattan
Antonio Muñoz Molina


Los árboles se aprietan

en sus horas parcas.

El embeleso. Par-
tida la jornada.

Pedalea el lenguaje
por el vientre seco.

El joven ya mordió la simiente.

La piel aguada,
azul espectro,
de las ventanas.
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Ventanas del Paseo de Recoletos